Un estudio realizado en cuatro localidades costeras de la Región del Biobío evaluó la presencia de metales pesados en el congrio colorado (Genypterus chilensis), una especie de alto consumo en Chile, y en el parásito Pseudoterranova cattani, que habita en su musculatura.
La investigación, titulada “Acumulación de metales pesados en el parásito Pseudoterranova cattani y su hospedador, el congrio colorado, en localidades de la Región del Biobío”, fue desarrollada por Valentín Toledo para obtener el grado de biólogo marino en la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). La dirección de la tesis estuvo a cargo de la Dra. Sara M. Rodríguez, con la codirección de la Dra. Elizabeth Elgueta.

El estudio, que forma parte del proyecto SIA 85220111 liderado por la Dra. Rodríguez, se enfocó en evaluar la concentración de cobre (Cu), cadmio (Cd) y plomo (Pb) en los congrios capturados en Tomé, Talcahuano, Coronel y Punta Lavapié.
¿Pueden los parásitos actuar como filtros de contaminación?
Uno de los objetivos de la investigación fue determinar si los parásitos del congrio podrían desempeñar un rol en la acumulación de metales pesados. “Esperábamos que estos organismos actuaran como sumideros de contaminación, es decir, que absorbieran y retuvieran parte de los metales presentes en el ambiente marino”, explicó Toledo.
Para ello, se analizaron tanto los tejidos del congrio como los parásitos extraídos de su musculatura. “El congrio colorado es una especie con alta fidelidad de hábitat, lo que significa que no se desplaza grandes distancias. Por ello, puede proporcionar un reflejo preciso de la contaminación en su entorno”, detalló el investigador.
Metodología y análisis de metales pesados
Las muestras fueron recolectadas en terminales pesqueros y posteriormente analizadas en laboratorio. Los parásitos fueron extraídos mediante un proceso de digestión enzimática, simulando las condiciones del sistema digestivo humano, utilizando ácido clorhídrico y pepsina. Luego, se cuantificó la presencia de metales pesados mediante una solución de agua regia, capaz de disolver todas las sustancias excepto los metales. Finalmente, el análisis se completó con un horno de grafito, técnica que permite medir con precisión la concentración de cada metal.
Los resultados mostraron que las localidades cercanas a complejos industriales y puertos de gran escala presentaron mayores niveles de metales pesados tanto en el congrio como en sus parásitos. En contraste, Punta Lavapié fue la zona con menor concentración de contaminantes, mientras que Coronel registró los valores más altos, especialmente de cobre y cadmio, seguido por Talcahuano y Tomé.
Relevancia del estudio y riesgos para la salud
El hallazgo es significativo, dado que el congrio colorado es un recurso pesquero ampliamente consumido en Chile. “El conocimiento sobre la acumulación de metales pesados en peces de importancia comercial aún es limitado en el país. Con esta investigación, buscamos aportar información clave para la toma de decisiones en materia de seguridad alimentaria y conservación marina”, señaló Toledo.
El consumo prolongado de metales pesados representa un riesgo para la salud, ya que el cuerpo humano no puede metabolizarlos, lo que lleva a su acumulación en órganos y tejidos. Esto se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, cáncer, problemas hepáticos y renales, además de trastornos neurológicos asociados al cobre.
Por otra parte, el parásito Pseudoterranova cattani es zoonótico, lo que significa que puede infectar a humanos si se ingiere pescado crudo o mal cocido, causando afecciones gastrointestinales.
Ciencia con impacto en la comunidad
Como parte del proyecto, Valentín Toledo y la Dra. Sara M. Rodríguez participaron en un Fondo Concursable de Vinculación, impulsado por el Núcleo Científico Tecnológico para el Desarrollo Costero Sustentable de la UCSC. Gracias a esta iniciativa, difundieron los resultados del estudio entre la comunidad de Punta Lavapié, destacando la importancia de preservar sus aguas limpias y su actividad pesquera artesanal.
“El interés de la comunidad fue muy positivo. Queríamos que las personas comprendieran la relevancia de estos hallazgos y, al mismo tiempo, valorar la baja contaminación en su zona. Es clave mantener estos ecosistemas libres de metales pesados para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible de la pesca”, enfatizó el investigador.
Conclusiones y recomendaciones
Los resultados de la investigación refuerzan la idea de que las zonas cercanas a industrias y puertos presentan una mayor contaminación por metales pesados. Ante esto, Toledo recomienda optar por productos provenientes de áreas menos impactadas por la actividad industrial y, en la medida de lo posible, preferir pesca artesanal y sostenible.
“El llamado es a consumir productos del mar provenientes de localidades con menor contaminación y a apoyar a los pescadores locales, que desempeñan un rol clave en la conservación de nuestros ecosistemas marinos”, concluyó el biólogo marino.