Bacterias del Salar de Atacama revelan un proceso natural para concentrar metales con potencial minero y ambiental

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Crédito: Esteban Paredes

Una investigación liderada por el Instituto de Geología Económica Aplicada (GEA) de la Universidad de Concepción documentó cómo bacterias extremófilas del Salar de Atacama precipitan esférulas carbonatadas capaces de actuar como reservorios naturales de metales. Este hallazgo, recientemente publicado en Geomicrobiology Journal, podría tener aplicaciones en minería sustentable, mitigación ambiental e incluso en estudios astrobiológicos.

El estudio describe cómo comunidades microbianas presentes en ambientes hipersalinos extremos inducen la formación de esférulas de aragonito que concentran metales. Este proceso de biomineralización, mediado por bacterias, representa una vía natural y eficiente para inmovilizar elementos metálicos, abriendo nuevas posibilidades para su aplicación industrial y científica.

La investigación —realizada por Alexey Novoselov, Javiera Gerding, Daniela Morales, Javiera Araya y Jorge Osman— constituye un avance significativo en el conocimiento sobre los procesos microbianos que intervienen en la formación de minerales, y refuerza la importancia del Salar de Atacama como un laboratorio natural para estudiar la interacción entre microbiología y geología en condiciones extremas.

Los investigadores identificaron que estas estructuras minerales submilimétricas —compuestas principalmente por aragonito— albergan una simbiosis microbiana en la que destacan bacterias reductoras de sulfato. Estas bacterias generan barreras geoquímicas internas y externas, compuestas de minerales como pirita y goethita, que inmovilizan iones metálicos y los concentran en formas biodisponibles. De esta forma, los microbialitos actúan como trampas biológicas que permiten a las comunidades adaptarse a condiciones de alta salinidad y baja disponibilidad de nutrientes.

Tiare Medina y Alexey Novoselov, investigadores del GEA UdeC.

“Estas bacterias microscópicas pueden precipitar carbonatos, y nuestro objetivo es entender cómo aprovechar este proceso, especialmente considerando que la industria minera y metalúrgica produce gran cantidad de residuos. Buscamos desarrollar una metodología circular que pueda aplicarse en la minería”, explicó Alexey Novoselov.

Un vistazo al origen de la vida

Más allá de su valor geoquímico, el estudio sugiere que este tipo de mecanismos adaptativos podría haberse desarrollado en etapas tempranas de la historia de la Tierra, cuando el aumento del oxígeno atmosférico disminuyó la solubilidad de muchos metales. Esto abre nuevas interrogantes sobre la evolución microbiana en nuestro planeta y sobre las condiciones necesarias para la vida en otros mundos.

El trabajo destaca el valor científico de los salares chilenos como verdaderos laboratorios naturales para comprender la interacción entre vida y minerales, especialmente en contextos donde convergen la biología y la geología en su estado más primitivo.

Proyecciones futuras

La investigación continúa ahora en el sur de Chile, donde el equipo busca determinar si ciertas condiciones ambientales favorecen la formación de estromatolitos en otros entornos extremos.

“Estamos estudiando los estromatolitos que se desarrollan en la Laguna de los Cisnes, en Tierra del Fuego, ya que presentan un crecimiento aparentemente más próspero que en otras zonas. Queremos caracterizarlos desde el punto de vista geoquímico y sedimentológico, con el fin de aportar evidencia científica que refuerce la necesidad de proteger este ecosistema, que desde hace años busca convertirse en parque”, señaló Tiare Medina, investigadora del GEA.

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