Con una ceremonia en Chillán, se dio cierre al Programa FIC-R “Desarrollo Ovino en Ñuble”, iniciativa que durante tres años transformó la manera de producir ovinos en las comunas de San Nicolás, Ninhue y Quirihue. Financiado por el Gobierno Regional de Ñuble y ejecutado por la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), a través del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA), el programa combinó innovación, transferencia tecnológica y sostenibilidad para fortalecer la Agricultura Familiar Campesina y la identidad cultural del territorio.
La iniciativa abordó desafíos históricos del rubro —como la baja productividad, la mortalidad animal y las limitaciones en manejo sanitario y reproductivo— entregando soluciones concretas que impactaron directamente en la economía y en la calidad de vida de los productores locales. Entre sus principales hitos destacan la entrega de reproductores de alto valor genético, la implementación de inseminación artificial laparoscópica, el establecimiento de praderas demostrativas como modelos de manejo sustentable, capacitaciones, asesorías prediales y la incorporación de herramientas digitales para ampliar el acceso al conocimiento.
“Las alianzas entre el sector público, la academia y los productores son claves para el desarrollo regional. Este programa permitió el traspaso de tecnologías, innovación y mejoramiento de razas, lo que beneficia directamente a las familias campesinas”, señaló Carmen Navarrete, jefa de la División de Fomento e Industrias del Gobierno Regional de Ñuble.
Por su parte, Rodrigo Cabrera, director de la Sede Chillán del Instituto Tecnológico UCSC, recalcó la importancia de diversificar el desarrollo productivo, “en Ñuble se impulsa con fuerza el sector frutícola, pero no podemos olvidar lo tradicional, como la producción ovina. Este programa refleja nuestro compromiso con el fortalecimiento de la economía regional”.
El director del CREA y del programa, Robinson Sáez, enfatizó que más allá de los resultados productivos, la iniciativa permitió “instalar capacidades en el territorio, mejorar la productividad y, sobre todo, fortalecer la identidad cultural de los productores”.
Para Yesica Castillo, productora beneficiaria, el impacto fue integral, manifestando que “nos entregaron herramientas muy útiles. Más allá de lo económico, aprendimos a mejorar lo que hacíamos en nuestros campos”.
Con la culminación del “Desarrollo Ovino en Ñuble”, la Región consolida avances en productividad, manejo sostenible de rebaños y fortalecimiento de la identidad campesina. Los aprendizajes y capacidades instaladas proyectan un futuro en el que la ganadería ovina seguirá creciendo de manera asociativa, sostenible y con un sello propio del Ñuble rural.











