Seis mil millones de toneladas por segundo: descubren un planeta errante que crece a un ritmo récord

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This artist’s impression shows Cha 1107-7626. Located about 620 light-years away, this rogue planet is about 5-10 times more massive than Jupiter and doesn’t orbit a star. It is eating up material from a disc around it and, using ESO’s Very Large Telescope (VLT), astronomers have discovered that it is now doing so at a rate of six billion tonnes per second –– the fastest ever found for any kind of planet. The team suspects that strong magnetic fields could be funnelling material towards the planet, something only seen in stars. When the infalling material reaches the planet it heats up its surface, creating a bright hot spot. The X-shooter spectrograph on ESO’s VLT detected a marked brightening in mid-2025, and found a clear fingerprint that this was caused by infalling gas. The observations show that the planet is now accreting matter about 8 times faster than a few months before.

Un equipo internacional de astrónomos y astrónomas ha registrado un hallazgo sorprendente: un planeta errante, es decir, un mundo que no orbita ninguna estrella, está creciendo a un ritmo jamás observado. Las observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en el desierto de Atacama, muestran que este planeta solitario devora gas y polvo de su entorno a una velocidad de seis mil millones de toneladas por segundo.

El objeto, denominado Cha 1107-7626, se encuentra a unos 620 años luz de distancia, en la constelación del Camaleón, y tiene entre cinco y diez veces la masa de Júpiter. A diferencia de los planetas de nuestro Sistema Solar, este todavía está en formación y rodeado por un disco de gas y polvo que alimenta su crecimiento mediante un proceso conocido como acreción.

“La gente puede pensar en los planetas como mundos tranquilos y estables, pero este descubrimiento muestra que los objetos de masa planetaria que flotan libremente en el espacio pueden ser lugares mucho más dinámicos y sorprendentes”, explica Víctor Almendros-Abad, astrónomo del Observatorio Astronómico de Palermo (INAF, Italia) y autor principal del estudio.

Un planeta que se comporta como estrella

El equipo descubrió que la velocidad de acreción de Cha 1107-7626 no es constante: en agosto de 2025 aumentó hasta ocho veces en comparación con meses anteriores, alcanzando el récord de seis mil millones de toneladas por segundo. Este tipo de estallidos de crecimiento se habían visto en estrellas jóvenes, pero nunca en un planeta.

El hallazgo difumina las fronteras entre estrellas y planetas. Aleks Scholz, de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), plantea una de las preguntas abiertas de la astronomía: “¿Son los planetas errantes el resultado de estrellas fallidas de baja masa o planetas expulsados de sus sistemas de origen?”.

Durante el episodio, la química del disco también cambió: se detectó vapor de agua, algo observado anteriormente en estrellas, pero inédito en un planeta. Además, la investigación sugiere que la actividad magnética podría haber desencadenado la caída masiva de material, revelando que incluso objetos de baja masa pueden poseer campos magnéticos potentes.

El futuro de la exploración planetaria

Detectar planetas errantes es un desafío porque son muy débiles y difíciles de localizar. Sin embargo, el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO, en construcción en el norte de Chile, promete revolucionar el estudio de estos mundos solitarios.

“La idea de que un objeto planetario pueda comportarse como una estrella es impresionante y nos invita a preguntarnos cómo se forman realmente los mundos más allá del nuestro”, comenta Amelia Bayo, astrónoma de ESO.

Este descubrimiento no solo abre nuevas preguntas sobre el origen de los planetas errantes, sino que también ofrece una ventana única para entender cómo se forman los mundos en sus etapas más tempranas.

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