Con el propósito de incorporar la seguridad hídrica como una prioridad estratégica en los programas presidenciales y sus futuras líneas de acción, Escenarios Hídricos 2030 (EH2030) llevó a cabo una ronda de reuniones con los equipos de cuatro candidaturas presidenciales: Jeannette Jara, Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Franco Parisi.
Durante estos encuentros —cuyos resultados se darán a conocer próximamente en un programa especial de CNN Chile— se abordaron los principales desafíos que enfrenta el país en torno a la crisis hídrica, junto con posibles soluciones y estrategias para consolidar un Sistema Nacional de Gestión de Recursos Hídricos, una propuesta que busca sentar las bases de un desarrollo más resiliente y sostenible.
Un país en estrés hídrico extremo
A partir de un diagnóstico respaldado por datos del World Resources Institute (2015), que posiciona a Chile como el único país latinoamericano con estrés hídrico extremadamente alto al año 2040, EH2030 presentó los resultados de más de nueve años de trabajo colaborativo con más de 300 organizaciones públicas, privadas, académicas y comunitarias. Este esfuerzo colectivo ha permitido construir una base técnica robusta para diseñar soluciones concretas frente a la escasez de agua.
La directora de EH2030, Ulrike Broschek, destacó que “ante la grave situación hídrica y su ausencia en el debate público, decidimos ponernos a disposición de los equipos programáticos para una colaboración amplia que permita integrar con mayor fuerza y sentido de urgencia los recursos hídricos en las propuestas del futuro gobierno”.
Broschek subrayó además que los encuentros fueron una oportunidad para mostrar “la dimensión del problema, las soluciones necesarias de impulsar y la gran oportunidad que significa trabajar por los recursos hídricos como motor de un desarrollo sostenible y resiliente del país”.
Una nueva institucionalidad del agua
Por su parte, Diego Luna Quevedo, representante en Chile de Fundación Futuro Latinoamericano, advirtió que “Chile tiene 101 cuencas hidrográficas con realidades, problemáticas y desafíos muy diferentes. Quien asuma la presidencia en marzo de 2026 deberá abordar la necesidad de una nueva institucionalidad del agua, tanto a nivel nacional como de cuenca”.
Luna recordó que según el último reporte de avance del ODS 6.5 (2024), Chile ocupó el último lugar a nivel mundial en implementación de la Gestión Integrada de Recursos Hídricos, siendo el único país de la OCDE sin organismos operativos para la gestión a nivel de cuenca. “Esto no solo refleja un atraso político, sino también una compleja debilidad institucional”, añadió.
En la misma línea, Marcela Guillibrand, coordinadora de proyectos de Fundación Avina, señaló que “es clave avanzar en soluciones que reconozcan la diversidad de realidades territoriales y fortalezcan las capacidades locales para gestionar el agua. La participación de las comunidades en la toma de decisiones debe estar en el centro del nuevo modelo de gobernanza hídrica”.
Gestión para la seguridad hídrica
El diagnóstico elaborado por EH2030 advierte que “el desarrollo se está sosteniendo con reservas de agua que son limitadas”. En este contexto, la iniciativa plantea la urgencia de una transformación profunda en la forma en que se gestiona el agua, a través de un plan nacional que permita asegurar el recurso para las personas, los ecosistemas y el desarrollo productivo.
El Sistema Nacional de Gestión de Recursos Hídricos propuesto se estructura en tres niveles: nacional y transfronterizo, regional y de cuencas, y local. Entre sus lineamientos contempla la creación de una autoridad nacional o agencia hídrica, la gestión descentralizada con espacios formales de participación, el fortalecimiento de las capacidades técnicas, y la toma de decisiones basada en evidencia científica.
Su implementación se sostiene en cuatro ejes de acción:
- Gestión e institucionalidad del agua.
- Conservación y protección de los ecosistemas hídricos.
- Eficiencia y uso estratégico del recurso hídrico.
- Innovación e incorporación de nuevas fuentes de agua.
EH2030 continuará promoviendo espacios de diálogo con candidaturas y actores clave, con el objetivo de construir una política de Estado en materia de agua que responda al escenario de crisis actual y proyecte una gestión hídrica sostenible para las futuras generaciones.












