Transformar el desecho en oportunidad: proyecto en Antofagasta convierte salmuera de plantas desaladoras en biotecnología de vanguardia

0
395

La Universidad de Antofagasta, junto al Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB), lidera una iniciativa pionera que busca dar un nuevo valor a uno de los principales residuos de la desalinización. Gracias al financiamiento del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD 2025) del Gobierno Regional de Antofagasta, el equipo desarrollará tecnología para transformar la salmuera generada por plantas desaladoras en compuestos de alto valor para las industrias alimenticia, farmacéutica y cosmética, utilizando microorganismos nativos del Desierto de Atacama.

Un desafío clave para la economía circular del norte

Según el Catastro 2025 de la Asociación Chilena de Desalinización y Reúso (ACADES), actualmente operan en Chile 24 plantas desaladoras de agua de mar, con una capacidad total de 10.583 litros por segundo (L/s). La Región de Antofagasta concentra el 66,6% de esa capacidad —equivalente a 7.055 L/s—, abasteciendo principalmente a la gran minería, pero también a usuarios industriales y domiciliarios. Esta concentración convierte a la región en un escenario estratégico para el desarrollo de soluciones sustentables que aprovechen los subproductos del proceso, como la salmuera, abriendo la puerta a nuevas prácticas de economía circular.

Microorganismos del desierto al servicio de la innovación

El proyecto propone valorizar la salmuera residual generada por la planta desaladora de Aguas Antofagasta —entidad colaboradora de la iniciativa— como medio de cultivo para haloarqueas extremófilas del Desierto de Atacama. Estas arqueas, capaces de sobrevivir en condiciones de extrema salinidad, producen carotenoides como la bacterioruberina y éter-lípidos, compuestos con notables propiedades antioxidantes, fotoprotectoras y aplicaciones potenciales en nanomedicina.

“Las arqueas adaptadas a vivir en altas concentraciones de sal producen carotenoides de gran interés. La bacterioruberina, por ejemplo, posee una capacidad antioxidante superior a otros compuestos similares, con aplicaciones prometedoras en las industrias alimenticia, cosmética y farmacéutica”, explicó la doctora Lidia Zúñiga Cóndor, directora del proyecto.

Además, el equipo busca obtener éter-lípidos, componentes de las membranas celulares de las arqueas, fundamentales para el desarrollo de liposomas utilizados en nanomedicina para la liberación dirigida de fármacos.

De residuo ambiental a insumo productivo

Actualmente, la planta desaladora de Antofagasta genera cerca de 1.700 L/s de salmuera, que se devuelve al mar bajo control ambiental. Sin embargo, como señala Zúñiga, “toda intervención humana puede alterar el ecosistema. Reutilizar este residuo fomenta la economía circular y permite transformar un pasivo ambiental en un recurso productivo”.

El proyecto reúne a investigadores de la Universidad de Antofagasta, la Universidad de Chile y la Universidad de Talca, entre ellos el profesor Benito Gómez Silva, investigador principal de CeBiB; Claudia Vilo, subdirectora del proyecto; Francisca Fábrega y Nataly Flores, doctorandas de CeBiB; junto a tesistas de pregrado y posgrado de las tres instituciones. También participan los doctores Asenjo y Andrews, investigadores principales del Centro Basal CeBiB, y los académicos Cristian Vilo y Genaro García Huidobro de la Universidad de Talca.

Ciencia con impacto regional y futuro global

Con una duración de dos años, la iniciativa busca desarrollar un medio de cultivo formulado en base a salmuera, establecer protocolos de producción y purificación de compuestos bioactivos, y diseñar liposomas con potencial uso en nanomedicina. A futuro, el equipo proyecta la creación de una startup que permita escalar la producción y diversificar la economía regional, integrando innovación científica y desarrollo productivo sostenible.

La doctora Zúñiga destacó el rol del CeBiB en esta trayectoria “El Centro ha sido fundamental. En 2018 me incorporé al grupo para identificar aplicaciones biomédicas de los metabolitos de estas arqueas. Este proyecto es fruto de años de trabajo colaborativo y del apoyo constante de CeBiB. Los workshops y redes del Centro nos han permitido diseñar una propuesta sólida que hoy cuenta con respaldo regional”.

Más allá de su impacto científico, esta iniciativa impulsa la transición hacia una economía circular en la Región de Antofagasta, aportando soluciones locales a un desafío global: la gestión sostenible del agua y sus residuos.

“Creemos que los resultados de este proyecto serán un punto de partida para replicar esta tecnología en distintas regiones y países, porque la desalinización es una realidad mundial”, concluyó Zúñiga.

- Publicidad -