Alzheimer y nuevo hallazgo revela por qué la enfermedad borra los recuerdos de los seres queridos

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Una investigación de la Universidad de Virginia logró identificar el mecanismo molecular que provoca la pérdida de la memoria social en personas con alzhéimer, un proceso que impide a los pacientes reconocer a sus familiares y amigos más cercanos. El hallazgo, publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, supone un avance significativo para comprender uno de los problemas más dolorosos y desconcertantes de la enfermedad, tanto para quienes la padecen como para quienes los cuidan.

El equipo de científicos, liderado por Harald Sontheimer y Lata Chaunsali, buscaba desentrañar por qué el alzhéimer afecta de forma tan selectiva la memoria afectiva y social. Su investigación se centró en las redes perineuronales (RPN), unas estructuras que rodean y sostienen a determinadas neuronas, y que desempeñan un papel esencial en la comunicación entre células nerviosas, la formación de recuerdos y la estabilidad de las conexiones neuronales. Lo que encontraron fue una clave decisiva: cuando estas redes se deterioran, la capacidad del cerebro para reconocer rostros y vínculos emocionales comienza a debilitarse.

Para comprobar su hipótesis, realizaron experimentos con ratones que replicaron de forma sorprendente el patrón observado en los seres humanos. Los animales con RPN deterioradas dejaron de reconocer a otros ratones, pero siguieron recordando objetos de su entorno sin dificultad. Esta separación tan clara entre memoria social y memoria de objetos permitió a los investigadores confirmar que la pérdida de la memoria afectiva no es un proceso generalizado, sino un fenómeno selectivo asociado directamente al daño en estas estructuras neuronales. El paralelismo con lo que ocurre en pacientes humanos resultó ser profundamente revelador.

Pero el estudio no se limitó a identificar el mecanismo, sino que también exploró soluciones potenciales. Los científicos probaron inhibidores de las metaloproteinasas de matriz (MMP), una familia de fármacos que ya se utiliza para tratar ciertos tipos de cáncer y artritis. Los resultados fueron especialmente prometedores: al aplicar estos medicamentos, lograron evitar la degradación de las RPN y preservar la memoria social en los ratones. Esto significa que la desintegración de las estructuras que protegen a las neuronas puede frenarse con fármacos existentes, lo que abre una posible vía terapéutica mucho más cercana de lo que se pensaba.

Para Sontheimer, encontrar uno de los cambios estructurales que desencadenan la pérdida de memoria específica en el alzhéimer “era un desafío inmenso”, y ahora incluso cuentan con medicamentos que podrían prevenirlos. Chaunsali, por su parte, destacó que estos resultados permiten acercarse a una forma “nueva y no tradicional” de tratar o incluso prevenir la enfermedad.

La relevancia de este avance se vuelve aún más evidente si se considera que, solo en España, cerca de 800.000 personas viven actualmente con alzhéimer, según datos recientes de la Sociedad Española de Neurología. Comprender por qué los pacientes pierden los recuerdos más significativos y encontrar herramientas para preservarlos constituye uno de los mayores retos de la neurociencia moderna. Esta investigación aporta una pieza fundamental del rompecabezas y abre un horizonte esperanzador para el futuro.

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