Meteotsunami en Argentina: el fenómeno atmosférico poco conocido que también amenaza las costas de Chile

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Una repentina y violenta oscilación del nivel del mar sacudió a la playa California Beach, en la localidad de Santa Clara del Mar, provincia de Buenos Aires, Argentina, dejando una persona fallecida y al menos 35 personas heridas. Testigos relataron que el mar se retiró de forma inusual para luego regresar, en cuestión de minutos, con una ola cercana a los cinco metros, arrastrando bañistas, quitasoles y pertenencias, y generando escenas de pánico en la playa. El episodio fue identificado como un meteotsunami, un fenómeno poco conocido por la población general, pero que desde hace algunos años despierta creciente interés científico.

A diferencia de los tsunamis clásicos, provocados por terremotos o deslizamientos submarinos, los meteotsunamis corresponden a oscilaciones rápidas del nivel del mar, con períodos de varios minutos, generadas por perturbaciones atmosféricas intensas, como cambios bruscos de presión o de la dirección del viento. “En este caso, se produjo un giro muy rápido del viento desde el oeste hacia el este, lo que provocó una subida súbita y de gran magnitud del nivel del mar, algo a lo que esta costa no está acostumbrada”, explicó el Dr. Federico Isla, investigador del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

El especialista indicó que este tipo de eventos no es completamente inédito en la zona. Un fenómeno similar ocurrió durante la noche de diciembre de 2022, pero al no haber turistas presentes no se registraron daños ni víctimas. “Por eso es fundamental que los visitantes presten atención a los banderines que indican el estado del mar y la dirección del viento. Si el viento sopla desde el mar hacia la costa, el nivel del agua puede aumentar muy rápidamente”, advirtió Isla.

Un fenómeno también presente en Chile

Aunque los meteotsunamis se reportan con mayor frecuencia en el hemisferio norte, Sudamérica también presenta antecedentes relevantes. En Chile, el caso más documentado ocurrió el 8 de agosto de 2015, cuando un intenso temporal afectó la zona central del país. Ese evento fue el resultado de una combinación particularmente destructiva: marea alta, un meteotsunami de origen atmosférico y marejadas de gran energía, lo que provocó severos daños a la infraestructura costera.

El Dr. Matías Carvajal, investigador del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quien ha estudiado estos fenómenos tanto en Chile continental como en Rapa Nui, explica que una de las características clave de los meteotsunamis es que, al tener períodos de varios minutos, concentran mucha más energía que una ola común y pueden penetrar significativamente tierra adentro. “La diferencia fundamental con un tsunami sísmico está en su origen: aquí la perturbación proviene de la atmósfera y no del interior de la Tierra, pero sus efectos pueden ser igualmente peligrosos si coinciden con marea alta o marejadas”, señala.

Investigaciones desarrolladas en Rapa Nui refuerzan esta advertencia. Un estudio que analizó 17 meses de registros entre 2019 y 2020 identificó al menos dos eventos extremos —el 5 de marzo y el 5 de mayo de 2020— en los que meteotsunamis persistentes coincidieron con mareas altas y oleaje muy intenso. Los resultados muestran que estos niveles extremos del mar ocurren con mayor frecuencia de lo que se pensaba y representan un riesgo poco reconocido para la isla, especialmente para su cadena de abastecimiento marítimo.

La primera carta de amenaza por marejadas en Chile

De acuerdo con especialistas de Chile y Argentina, durante la última década se observa una tendencia al aumento en la frecuencia e intensidad de estos eventos, posiblemente asociada al cambio climático, que favorece tormentas locales más intensas y frecuentes. A ello se suma la compleja interacción entre marejadas, marea astronómica y meteotsunamis, capaz de amplificar considerablemente los impactos cuando estos procesos coinciden en el tiempo.

“El territorio costero de Chile está acostumbrado a marejadas y a un rango de mareas importante, por lo que un meteotsunami pequeño puede pasar desapercibido. Pero eso no significa que el riesgo no exista. Al contrario, cuando se dan todos los ingredientes al mismo tiempo, el daño puede ser considerable, como ya lo hemos visto”, advierte Matías Carvajal.

La Dra. Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa y académica del Instituto de Geografía de la Universidad Católica, explica que el reporte científico del meteotsunami de agosto de 2015 “sirvió de base para definir el escenario extremo de marejadas incorporado en la primera carta de amenaza por marejadas para Valparaíso, desarrollada por SERVIMET”. Este trabajo, realizado en colaboración con la UC y con el apoyo del Dr. Matías Gómez, académico de la Universidad de Talca, establece una metodología inédita para elaborar mapas de amenaza por marejadas anormales a lo largo de la costa chilena.

Según destaca Martínez, estos avances ponen de relieve la necesidad de fortalecer la observación, el monitoreo y la comunicación del riesgo costero, incorporando explícitamente a los meteotsunamis en los sistemas de alerta temprana y en la planificación territorial. “En un contexto de aumento del nivel del mar e intensificación de eventos meteorológicos extremos, comprender estos procesos ya no es solo un desafío científico, sino una urgencia para la seguridad de las comunidades costeras y la protección de los ecosistemas marino-costeros”, concluye.

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