Región del Maule enfrenta temporada crítica con 60% de déficit hídrico

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La Región del Maule vive una de las temporadas más complejas en materia hídrica de las últimas décadas. La escasez de precipitaciones durante el invierno y la ausencia de reservas de nieve en la cordillera al inicio del verano configuraron un escenario de alta vulnerabilidad para la agricultura y la gestión de las cuencas.

La Federación de Juntas de Vigilancia del Maule advirtió que el déficit hídrico en las cuencas de los ríos Maule y Longaví alcanza un 60%, situación que ha obligado a reducir significativamente las tasas de riego y a extremar medidas de administración del recurso.

Ajustes en la cuenca del Longaví

En la Junta de Vigilancia del Río Longaví se determinó disminuir la distribución a 0,7 litros por segundo por acción, una medida que refleja la magnitud del déficit. Desde la organización señalan que el estiaje se adelantó más de un mes respecto a un año normal, alterando las proyecciones productivas y los calendarios agrícolas.

Además, las estimaciones para 2025 no se cumplieron debido a cambios abruptos en las variables climáticas, lo que posiciona a la zona en una condición cercana a la sequía extrema.

Tercera temporada más seca en 26 años en el Maule

En la cuenca del río Maule, los registros hidrológicos ubican a la actual temporada como la tercera más seca de los últimos 26 años. Desde la Junta de Vigilancia del Río Maule se ha insistido en la necesidad de fortalecer una gestión interanual de la Laguna del Maule, clave para enfrentar ciclos secos prolongados.

Pese al complejo panorama, la planificación conservadora y acuerdos previos con empresas hidroeléctricas permitieron que cerca del 45% del agua distribuida en enero proviniera de regulación y ahorro acumulado, amortiguando parcialmente el impacto.

Llamado a obras estructurales

Los regantes sostienen que la crisis actual evidencia la urgencia de avanzar en infraestructura estratégica. Entre las principales demandas se encuentran la construcción de nuevos embalses, la modernización de canales para reducir pérdidas por filtración y una mayor coordinación institucional entre la Dirección General de Aguas (DGA) y la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH).

Desde la federación enfatizan que la temporada en curso ya está prácticamente definida, por lo que el foco inmediato debe ser el uso responsable del recurso disponible, junto con una planificación de largo plazo que permita enfrentar escenarios climáticos cada vez más variables en el centro sur de Chile.

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