Región del Biobío concentra menos del 4% del agua en Chile y enfrenta creciente presión hídrica

0
339

Investigador del CREA de la UCSC advierte sobre mayor variabilidad climática, disminución de precipitaciones y riesgo de escasez de hasta un 50% en algunas cuencas.

El agua es un recurso esencial para la vida, la salud y el desarrollo sostenible, y su disponibilidad se ha convertido en uno de los principales desafíos a nivel global. Según datos de la Fundación Aquae, aunque el 71% de la superficie del planeta está cubierta por agua, solo el 2,5% corresponde a agua dulce, y de esta, una fracción mínima está disponible para consumo humano.

En detalle, el 68,7% del agua dulce se encuentra congelada en zonas polares y glaciares de montaña, un 30,1% está almacenada en acuíferos subterráneos y apenas un 1,2% se encuentra en fuentes superficiales accesibles para uso humano.

En Chile, la distribución del recurso hídrico es desigual. La Región del Biobío concentra solo el 3,8% del agua disponible a nivel nacional, una condición más favorable que la zona norte y centro, pero significativamente menor en comparación con el extremo sur del país.

El doctor en Oceanografía e investigador del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Pablo González, advirtió que “la situación hídrica en el Biobío es cada vez más crítica: existe mayor variabilidad, déficits recurrentes y una presión creciente sobre el recurso, lo que incrementa la vulnerabilidad frente al cambio climático”.

En esa línea, explicó que el cambio climático no solo implica una disminución en la disponibilidad de agua, sino también un aumento en la incertidumbre. “Hoy enfrentamos un sistema hídrico más variable, lo que eleva el riesgo de escasez y complejiza su gestión”, señaló.

Estos fenómenos ya están generando impactos directos, especialmente en el abastecimiento de agua potable rural y en el sector agrícola. De hecho, el investigador advirtió que la región enfrenta un riesgo real de escasez hídrica en el futuro, con posibles caídas de hasta un 50% en la disponibilidad de agua en algunas cuencas.

Asimismo, hacia mediados del siglo XXI se proyecta una disminución de las precipitaciones entre un 5% y un 15% en promedio, consolidando a la zona central de Chile como un hotspot de vulnerabilidad hídrica a nivel nacional. No obstante, el experto indicó que la eventual presencia del fenómeno de El Niño podría generar condiciones neutrales o levemente más favorables en términos de lluvias, especialmente durante el invierno.

Frente a este escenario, la gestión hídrica se posiciona como un eje clave. “Se requiere avanzar hacia una gestión del agua basada en evidencia científica, que permita anticipar escenarios y tomar decisiones informadas. Esto implica mejorar la eficiencia en el uso del recurso, fortalecer la institucionalidad y promover una gobernanza que integre a todos los actores”, enfatizó.

Finalmente, González subrayó que el desafío no es solo técnico, sino también cultural. “Debemos comenzar a entender el agua como un recurso estratégico y limitado, no como un bien infinito”, concluyó.

- Publicidad -