Patagonia norte y cambio climático: estudio revela que las larvas de chorito responden distinto según la zona

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Colectores de semillas cerca de Hornopirén

La Patagonia norte chilena no funciona como un sistema uniforme. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación liderada por el Dr. Felipe Torres, egresado del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, quien analizó más de diez años de datos sobre la abundancia de larvas de mitílidos —grupo que incluye al chorito chileno— en fiordos y canales del sur austral.

El estudio, publicado en la revista científica Journal of Marine Systems, examinó siete localidades de la Patagonia norte, territorio estratégico para la mitilicultura chilena. La producción nacional de choritos depende completamente de la captación natural de semillas, es decir, del arribo y asentamiento de larvas en colectores instalados en el mar. En un escenario marcado por el cambio climático y la creciente variabilidad ambiental, comprender cómo fluctúa esta disponibilidad larval resulta clave para la sostenibilidad de una de las principales actividades acuícolas del país.

“Este estudio nace de una pregunta muy concreta: si tenemos más de diez años de datos mensuales, ¿podemos usarlos para entender cómo varía la disponibilidad de larvas entre sitios? Lo que encontramos es que no existe una única respuesta para toda la Patagonia norte. Cada sitio muestra una dinámica particular”, explicó el Dr. Torres.

La investigación formó parte de su tesis doctoral y contó con la tutoría de los investigadores Carlos Lara, Bernardo Broitman y Carlos Molinet, además de la colaboración de la Dra. Nicole Castillo-Villagrán. Para el análisis se utilizaron registros históricos de abundancia larval, temperatura y salinidad marina obtenidos a través de programas de monitoreo del Instituto de Fomento Pesquero.

A partir de estos datos, el equipo evaluó patrones estacionales, eventos extremos, tendencias de largo plazo y asociaciones con fenómenos climáticos de gran escala, como El Niño-Oscilación del Sur, la Oscilación Decadal del Pacífico y el Modo Anular del Sur.

Una Patagonia diversa y dinámica

Uno de los hallazgos centrales fue que la abundancia de larvas presenta una marcada estacionalidad, con mayores concentraciones durante primavera y verano austral. Sin embargo, el momento, duración e intensidad de estos pulsos varían significativamente entre localidades.

Además, los investigadores detectaron eventos extremos de abundancia y escasez larval, junto con tendencias de aumento o disminución en distintos sitios a lo largo del tiempo.

“Los resultados muestran que no basta con analizar promedios regionales. En una zona tan compleja como la Patagonia norte, la geomorfología, el aporte de agua dulce, la mezcla de aguas y la circulación local pueden modificar cómo se expresa una señal climática en cada lugar”, señaló Torres.

El estudio también identificó que los índices climáticos de gran escala pueden aportar información relevante para comprender la variabilidad del suministro larval, aunque las respuestas no son simples ni homogéneas.

“En ecología muchas veces esperamos encontrar una variable que explique todo, pero estos sistemas no funcionan así. La señal climática existe, pero pasa por un filtro local, determinado por condiciones como la salinidad, la estratificación o la circulación”, añadió el investigador.

La importancia de los datos de largo plazo

La investigación se enmarca además en el contexto de la llamada “Era de los Datos”, donde las series temporales extensas permiten responder preguntas ecológicas que décadas atrás eran difíciles de abordar.

En medio de un escenario de cambio climático, donde los ecosistemas marinos enfrentan alteraciones en temperatura, salinidad, oxígeno, pH y circulación oceánica, este tipo de monitoreo adquiere un valor estratégico.

“Hoy contamos con herramientas estadísticas y computacionales que nos permiten analizar grandes volúmenes de información y detectar patrones que no son evidentes en estudios de corto plazo. Esto es clave, porque muchos procesos ecológicos se expresan a escalas de años o décadas”, comentó Torres.

Implicancias para la mitilicultura chilena

A diferencia de otros sistemas acuícolas donde las larvas se producen en condiciones controladas, la mitilicultura chilena depende de la disponibilidad natural de semillas. Esto convierte a la actividad en un sistema particularmente sensible a cambios ambientales que puedan afectar la reproducción, dispersión, supervivencia o asentamiento larval.

“Comprender la variabilidad en la abundancia larval no es solo una pregunta científica. También tiene implicancias productivas y sociales, porque miles de familias dependen directa o indirectamente de la mitilicultura en el sur de Chile”, destacó el investigador.

Los autores enfatizan que los resultados no deben interpretarse como una predicción directa de la disponibilidad futura de semillas, sino como una base científica para comprender mejor los mecanismos que regulan la abundancia larval y fortalecer estrategias de monitoreo y adaptación climática.

“Una de las ideas centrales del trabajo es que la Patagonia norte no puede entenderse como un sistema homogéneo. Hay sitios que responden de manera distinta, incluso bajo condiciones climáticas similares. Esta información puede ser clave para diseñar estrategias de monitoreo más precisas y decisiones mejor adaptadas al territorio”, concluyó Torres.

El estudio aporta nueva evidencia sobre cómo la variabilidad climática y oceanográfica influye en procesos ecológicos fundamentales de la Patagonia chilena, reforzando la necesidad de mantener programas de monitoreo de largo plazo e integrar ciencia de datos, oceanografía y ecología para anticipar los desafíos que el cambio climático impone sobre la biodiversidad marina y la acuicultura nacional.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.jmarsys.2026.104227

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