Sensores sísmicos detectan más de 1.200 desprendimientos de hielo en glaciares de la Patagonia

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Glaciar Grey, región de Magallanes. Fotografía por Richard Bezzaza

En los imponentes paisajes helados de la Patagonia, los glaciares parecen estructuras inmóviles y silenciosas. Sin embargo, bajo esa apariencia ocurre una intensa actividad: enormes bloques de hielo se fracturan y caen al agua constantemente en un proceso conocido como calving o desprendimiento de icebergs. Ahora, un innovador estudio liderado por investigadores de Chile y el extranjero logró registrar más de 1.200 de estos eventos utilizando sensores sísmicos, cámaras automáticas e imágenes satelitales.

La investigación publicada en la revista Journal of Geophysical Research: Earth Surface se centró en el frente Brazo Rico del glaciar Perito Moreno, uno de los glaciares más emblemáticos de la Patagonia. Allí, entre noviembre y diciembre de 2018, los científicos instalaron un sistema de monitoreo capaz de detectar cómo y dónde se desprende el hielo.

El trabajo fue desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Magallanes, la Universidad de Chile, la Universidad de Concepción, Hokkaido University y Washington University in St. Louis.

Cómo “escuchar” un glaciar

El equipo combinó tres tipos de observaciones: registros sísmicos continuos, fotografías tomadas mediante cámaras time-lapse y datos satelitales sobre la velocidad del hielo. Gracias a esta integración tecnológica, lograron identificar inicialmente 88 desprendimientos visibles tanto en las imágenes como en las señales sísmicas.

Posteriormente, utilizaron parte de esas señales como “huellas digitales” para rastrear eventos similares en el registro continuo del sismómetro. El resultado fue sorprendente: detectaron un total de 1.230 desprendimientos de hielo durante el período estudiado.

“El estudio ha permitido detectar más de 1.200 eventos de desprendimiento de hielo, revelando que estas fracturas no ocurren al azar, sino que se concentran en zonas específicas del glaciar donde el hielo presenta mayores deformaciones y velocidades de flujo”, explicó el sismólogo Leoncio Cabrera.

Fracturas concentradas en zonas críticas

Uno de los hallazgos más importantes fue que la actividad de desprendimiento no se distribuye de manera uniforme a lo largo del glaciar. La mayoría de los eventos ocurrió en dos sectores muy específicos del frente glaciar.

Según los investigadores, estas áreas presentan una fuerte curvatura en el hielo y, en algunos casos, velocidades de desplazamiento más elevadas. Esto sugiere que tanto la geometría del glaciar como su dinámica interna favorecen la aparición de fracturas y desprendimientos.

Comprender estas zonas de inestabilidad es importante para estudiar cómo los glaciares pierden masa y cómo podrían responder al calentamiento global en las próximas décadas.

Tecnología que funciona incluso en tormentas

Uno de los mayores desafíos para estudiar glaciares es que muchos procesos ocurren en lugares remotos, bajo condiciones climáticas extremas y de manera impredecible. En ese contexto, la sismología aparece como una herramienta especialmente útil.

“A diferencia de las imágenes satelitales o cámaras ópticas, los sensores sísmicos pueden funcionar de manera continua, incluso durante tormentas, de noche, con nula visibilidad o en lugares extremadamente aislados”, señaló Cabrera.

Los sismómetros registran vibraciones producidas por distintos procesos físicos, permitiendo literalmente “escuchar” cómo se rompe el glaciar en tiempo real. Además, estas tecnologías entregan información con una resolución temporal mucho mayor que la de las técnicas tradicionales, registrando cambios cada hora, minuto o incluso segundo.

Un aporte indispensable frente al cambio climático

El desprendimiento de icebergs es una de las principales formas en que muchos glaciares pierden masa. A nivel global, este fenómeno contribuye directamente al aumento del nivel del mar.

Por ello, los investigadores destacan que mejorar el monitoreo glaciar es fundamental para comprender el impacto del cambio climático sobre la criósfera y los recursos hídricos del futuro.

La integración de sensores sísmicos, observaciones ópticas y datos satelitales abre nuevas posibilidades para estudiar glaciares en tiempo casi real, permitiendo desarrollar modelos más precisos sobre su evolución.

“Este tipo de proyectos abre nuevas líneas de investigación en sismología y monitoreo ambiental, fundamentales para comprender los impactos del cambio climático sobre la criósfera y los recursos hídricos del futuro”, concluyó Cabrera.

DOI https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2025JF008688

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