Investigación del Magíster en Ecología Marina UCSC revela cómo se organizan las comunidades intermareales de la costa centro-sur de Chile

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Un estudio que analizó 24 años de información ambiental y biológica identificó que la zonación vertical es el principal factor que determina la estructura de las comunidades intermareales rocosas, aportando nuevos antecedentes para comprender y conservar estos ecosistemas costeros.

Las costas rocosas de Chile albergan una extraordinaria diversidad de organismos que, día tras día, enfrentan cambios de temperatura, oleaje, radiación solar y el constante ciclo de las mareas. Comprender cómo estas comunidades responden a las variaciones ambientales es fundamental para anticipar los efectos del cambio climático y fortalecer las estrategias de conservación de los ecosistemas marinos.

Con ese propósito, Carlos Campos, recientemente graduado del Magíster en Ecología Marina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), desarrolló la investigación «Influencia de la variabilidad ambiental local sobre comunidades intermareales rocosas de la costa centro-sur de Chile», trabajo dirigido por el Dr. Carlos Lara (UCSC) y codirigido por el Dr. Mauricio Orostica, de la Universidad Católica del Maule.

La investigación evaluó cómo factores ambientales como la concentración de clorofila A, la temperatura superficial del mar y las descargas fluviales influyen en la estructura de las comunidades intermareales rocosas del centro-sur de Chile. Para ello, integró información obtenida durante 24 años mediante campañas de terreno, imágenes satelitales, registros hidrológicos de la Dirección General de Aguas e índices espectrales que permitieron analizar el nivel de intervención del paisaje en las cuencas asociadas.

«El objetivo de la investigación es evaluar cómo la variabilidad ambiental, específicamente de la clorofila A, de la temperatura superficial del mar y de las descargas fluviales, afecta o modula las comunidades intermareales rocosas de la costa centro-sur de Chile», explicó Carlos Campos.

La importancia de la zonación vertical

Uno de los principales resultados del estudio fue comprobar que, si bien las comunidades intermareales cambian a lo largo del tiempo y entre diferentes localidades, el factor que más influye en su organización corresponde a la zonación vertical del intermareal.

Este patrón responde a las diferencias existentes entre los niveles alto, medio y bajo de la costa, donde cada franja presenta distintas condiciones de exposición al aire, radiación solar, temperatura y acción del oleaje. Estos gradientes generan distintos niveles de estrés físico, favoreciendo la presencia de especies adaptadas a cada ambiente.

«La comunidad efectivamente varió a lo largo del tiempo y del espacio, pero su principal fuente de variación es a nivel de zonación vertical. Esto quiere decir que las comunidades dependen en gran medida de los factores de estrés físico», destacó el investigador.

El estudio también identificó una asociación significativa entre la concentración de clorofila A y la abundancia de organismos herbívoros, reforzando el papel de este indicador como una medida de la productividad primaria y de la disponibilidad de alimento dentro de estos ecosistemas.

Los resultados contribuyen a mejorar la comprensión del funcionamiento ecológico de las costas chilenas y entregan información relevante para futuras investigaciones orientadas a evaluar los efectos del cambio climático, las alteraciones del paisaje y otras presiones ambientales sobre la biodiversidad marina.

Ciencia para enfrentar los desafíos ambientales

Más allá de sus aportes científicos, la investigación representa el resultado de un proceso de formación que permitió al estudiante desarrollar nuevas competencias para abordar problemáticas ambientales complejas.

Durante su paso por el Magíster en Ecología Marina UCSC, Carlos Campos tuvo acceso a becas, participación en congresos internacionales y formación en áreas como ética, bioseguridad e idiomas, experiencias que, según señala, fortalecieron tanto su desarrollo profesional como personal.

«La UCSC me permitió acceder a becas, aprender nuevos idiomas, fortalecer aspectos como la ética y la bioseguridad, además de participar en congresos internacionales. Todo ello me convirtió en un profesional mucho más íntegro y con mayor capacidad de análisis para enfrentar los desafíos ambientales que se nos avecinan como sociedad».

El investigador también destacó el ambiente colaborativo que caracteriza al programa de postgrado, valorando el compromiso de académicos, funcionarios y estudiantes en la formación de nuevos investigadores.

Finalmente, hizo una invitación a quienes buscan continuar su desarrollo profesional en las ciencias del mar.

«Recomiendo estudiar el Magíster en Ecología Marina UCSC por su sólida formación científica, las oportunidades de crecimiento profesional y el ambiente colaborativo que ofrece. Es un programa que entrega herramientas concretas para enfrentar los desafíos actuales de la investigación marina y formar parte de una comunidad académica enriquecedora».

En un escenario donde los ecosistemas costeros enfrentan crecientes presiones derivadas del cambio climático y las actividades humanas, investigaciones como esta aportan evidencia científica indispensable para comprender la dinámica de las comunidades marinas y apoyar la toma de decisiones orientadas a la conservación y gestión sostenible del litoral chileno.

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