El ADN de un holotipo del siglo XIX redefine el origen andino de una rana marsupial

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Ejemplar de rana marsupial de Bolivia" / Ignacio de la Riva.

Un ejemplar histórico colectado en 1857 confirma que Gastrotheca splendens es originaria del norte de Perú, no de Panamá

Un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) de España, en colaboración con investigadores internacionales, ha logrado esclarecer el origen geográfico de la rana marsupial Gastrotheca splendens. Mediante el análisis del ADN del holotipo colectado en 1857 y conservado en la colección de herpetología de la Universidad Jaguelónica en Cracovia (Polonia), se determinó que esta especie es endémica de los Andes peruanos, desmintiendo su supuesta procedencia panameña.

Las ranas marsupiales, un grupo de anfibios característico del trópico americano, destacan por su peculiar estrategia reproductiva: las hembras transportan los huevos en el dorso, ya sea al aire libre o bajo un repliegue cutáneo, hasta que eclosionan como renacuajos o ranas completamente formadas. Este grupo presenta su mayor diversidad en las laderas húmedas de los Andes, un ecosistema clave para la biodiversidad.

Según Ignacio de la Riva, investigador del MNCN, estudios previos ya habían identificado G. splendens en Bolivia, vinculando a esta especie las poblaciones de ranas marsupiales de los bosques de niebla del centro del país. Sin embargo, el reciente análisis molecular del holotipo ha cambiado esta perspectiva. «La secuenciación del ADN antiguo fue realizada con técnicas avanzadas por Miguel Vences, de la Universidad de Braunschweig, y ha revelado que el origen real de la especie se encuentra en el norte de Perú», explica de la Riva.

Además de redefinir el rango geográfico de Gastrotheca splendens, este trabajo destaca el valor de las colecciones científicas históricas y su potencial para resolver interrogantes taxonómicas complejas. «Estas técnicas no solo permiten clarificar la identidad de especies, sino que también abren nuevas oportunidades para conservar la biodiversidad a través de un conocimiento más preciso de los ecosistemas», concluye el investigador.

El hallazgo subraya la importancia de preservar las colecciones científicas como herramientas esenciales para la investigación y la conservación.

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