En un mundo donde la salud mental, el bienestar emocional y la conexión con la naturaleza se han vuelto urgencias sociales, SOMA Bosque irrumpe como una propuesta profundamente transformadora. Desde el corazón creativo de Eduprisma, organización pionera en innovación educativa en Chile, nace esta experiencia que entrelaza arte, ciencia y tecnología para reimaginar cómo habitamos nuestros cuerpos y los ecosistemas.
La inspiración detrás de SOMA Bosque es una visión audaz: rediseñar metodologías de educación socioemocional para contextos formales y no formales, integrando disciplinas que históricamente han vivido en mundos separados. Bajo la dirección de Claudio Pérez, CEO de Eduprisma y project manager del proyecto, SOMA Bosque se convierte en una sinfonía entre el contact improvisation, el shinrin-yoku o baños de bosque, la neurociencia aplicada y la tecnocreatividad.
Los pilares de SOMA Bosque: danza, neurociencia y tecnología se encuentran en el bosque
La metodología de SOMA Bosque parte desde el cuerpo en movimiento. Gracias al aporte fundamental de la profesora Bernardita Prieto, especialista en danza de contacto-improvisación, se han explorado patrones corporales que promueven la regulación emocional y la conciencia sensorial. Pero la danza aquí no es solo expresión: es también información.
Gracias a una alianza con la empresa Cencomex y el neurólogo Dr. Eloy Mansilla, SOMA Bosque ha incorporado el uso de iMediSync, un casco portátil que mapea la actividad eléctrica cerebral y que es capaz de sugerir y realizar terapias a nivel neurológico. Esta tecnología, de uso clínico en Corea del Sur, ha sido recientemente introducida en Chile, abriendo posibilidades inéditas para el diseño de experiencias terapéuticas basadas en datos cerebrales.
Danza de Contacto-Improvisación: el cuerpo como territorio de encuentro
La danza contact improvisation es una práctica artística y somática nacida en los años 70 que rompe con las formas coreografiadas tradicionales. En lugar de pasos fijos o secuencias preestablecidas, esta disciplina propone el movimiento como un diálogo físico espontáneo entre dos o más personas, donde el contacto, el peso compartido, la escucha corporal y la improvisación guían el flujo.
Más que una técnica, el contact improvisation es una experiencia: un espacio en el que se cultiva la sensibilidad kinestésica, la atención plena y la capacidad de responder al otro en tiempo real. Esta danza permite redescubrir el cuerpo no como una máquina, sino como un campo vivo de sensaciones, emociones y vínculos. En el contexto de SOMA Bosque, esta práctica adquiere un nuevo significado al integrarse con la naturaleza.
En Chile, una destacada impulsora de esta práctica es Bernardita Prieto, profesora de danza, educadora somática y facilitadora con valiosa experiencia vinculando danza, pedagogía y naturaleza. Su trabajo en la Región del Maule ha sido clave para el desarrollo metodológico de SOMA Bosque.
Gracias al aporte disciplinar del contact improvisation, el proyecto ha podido explorar patrones de movimiento que fomentan la regulación emocional y la apertura sensorial. En su visión, danzar en el bosque no es una metáfora poética, sino una práctica concreta de volver a habitar el cuerpo en armonía con la tierra que nos sostiene.
iSyncBrain: una ventana al cerebro que está revolucionando la innovación médico tecnológica
En la frontera entre la medicina, la neurociencia y la tecnología, el casco iMediSync permite visualizar en tiempo real la actividad eléctrica del cerebro humano. Desarrollado en Corea del Sur, este dispositivo portátil de EEG (electroencefalografía) se está validando en entornos hospitalarios y hoy comienza a abrir nuevas posibilidades en Chile gracias a Cencomex, representante exclusivo del sistema.
Este dispositivo destaca por su precisión, diseño ergonómico y análisis mediante inteligencia artificial. Es capaz de generar reportes neurofuncionales en minutos, ideal para contextos hospitalarios y experiencias aplicadas en tiempo real como educación, salud mental y bienestar.
El software de iMediSync permite comparar registros con una base de datos internacional, identificando indicadores de deterioro cognitivo, trastornos emocionales o estrés crónico. En SOMA Bosque, el dispositivo ha sido usado para monitorear efectos neurofisiológicos del movimiento y el contacto con la naturaleza, integrando evidencia científica al diseño de experiencias emocionales.
Tecnología que traduce emociones en conocimiento
El componente tecnocreativo de SOMA Bosque ha sido impulsado por CRTIC Lab100+, un programa del Centro para la Revolución de la Industria Tecnocreativa, que apoya proyectos que integran ciencia, arte y sociedad.
Gracias a esta colaboración, SOMA Bosque ha accedido a tecnologías como trajes de captura de movimiento (MOCAP), permitiendo registrar sesiones de danza con alta precisión. También ha recibido formación en visualización de datos, desarrollo de prototipos y gestión de innovación, lo que fortalece su identidad como propuesta tecnocientífica y artística con proyección nacional e internacional.
Arte, Ciencia y Tecnocreatividad: un mix de triple impacto
SOMA Bosque propone una experiencia transformadora con impacto social, ambiental y económico:
Social: promueve la salud mental y la conexión emocional.
Ambiental: resignifica los bosques como espacios eco-terapéuticos.
Económico: es una propuesta escalable hacia industrias como el turismo wellness, la salud, la educación y la cultura.

Impacto ambiental
A diferencia de iniciativas convencionales de conservación, SOMA Bosque plantea que los bosques son agentes activos de cuidado. Inspirado en el shinrin-yoku, demuestra que la exposición consciente al bosque reduce el cortisol, mejora el estado de ánimo y fortalece el sistema inmune.
Al integrar arte, pedagogía somática y neurotecnología, construye nuevos argumentos para la conservación: cuidar los bosques porque ellos nos cuidan a nosotros.
Impacto social
Según la OMS, más de 970 millones de personas viven con algún trastorno mental. En Chile, uno de cada cinco adolescentes tiene pensamientos suicidas. SOMA Bosque ofrece una respuesta experiencial: reconectar con el cuerpo y la naturaleza para restaurar la capacidad de sentir, moverse y vincularse.
Impacto económico
SOMA Bosque dialoga con la creciente industria del turismo de bienestar, alineándose también con iniciativas educativas como Seamos Comunidad del MINEDUC. Además, se proyecta como método innovador para empresas que desean mejorar su clima organizacional y promover bienestar en equipos de trabajo.
SOMA Bosque: una apuesta por el futuro
Actualmente, el proyecto está en fase de I+D, con alianzas con Cencomex, CRTIC Lab100+ y Fundación Ecociencias. Se prepara para implementar sus primeras experiencias piloto en parques, escuelas y centros comunitarios en Chile.
Más que un taller o una metodología, SOMA Bosque es una mirada profunda sobre cómo sanar colectivamente desde el vínculo con la naturaleza, el cuerpo y la conciencia. Una invitación, en tiempos de crisis múltiple, a respirar, moverse y reencontrarse entre árboles antiguos, con ciencia, arte y alma.











