Investigación busca devolver la vida a suelos degradados con el uso de microorganismos

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Proyecto liderado por académica de la Universidad de Talca busca, a través de la microbiología, favorecer la restauración del suelo y asegurar la seguridad alimentaria del futuro.

Cerca del 50% de los suelos en la Región del Maule presentan algún grado de erosión producto del cambio climático y del uso intensivo de la tierra. Esta realidad representa un desafío de alto riesgo para una zona eminentemente agrícola y para la seguridad alimentaria de las próximas décadas.

Con el propósito de enfrentar esta problemática, un equipo de investigadores de la Universidad de Talca, liderado por la profesora Andrea Barrera Valenzuela, estudiará nuevas formas de revitalizar suelos degradados mediante el uso de microorganismos.
“Si proyectamos el aumento de la población al año 2050 y la pérdida de suelo que tenemos hoy, no podremos cubrir las necesidades alimentarias que esa población requerirá”, advirtió la académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la casa de estudios.

El proyecto fue adjudicado a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef IDeA) de ANID, instrumento que financia iniciativas de investigación con potencial impacto económico y social, cuyos resultados deben ser obtenidos y evaluados en un plazo de dos años.

“La idea es usar asociaciones de microorganismos clave obtenidos desde suelos agrícolas degradados, junto a extractos naturales de algas, y realizar un encapsulamiento mediante polímeros naturales. Así buscamos lograr una liberación controlada del bioinsumo, incrementando la retención de agua y nutrientes, y recuperando la fertilidad del terreno”, explicó Barrera.

En el proyecto también participan los académicos Verónica Carrasco Sánchez (Microbiología) y Marcos Flores (Agronomía), ambos de la Universidad de Talca.

“Hemos contado con un gran apoyo institucional y esperamos que este desarrollo tecnológico sea transferible, ya que podría transformarse en una alternativa real y sustentable frente a la pérdida de suelo cultivable, aportando así a la agricultura del futuro”, subrayó la investigadora principal.

La académica destacó además el valor conceptual del trabajo:

“Esta iniciativa une los estudios que he realizado y rescata un concepto muy bonito: recuperar la agricultura del pasado para proyectar la agricultura del futuro, de manera sustentable. Buscamos devolverle vida al suelo, reducir el uso de fertilizantes químicos y promover nuevas tecnologías basadas en asociaciones biológicas”.

Con años de experiencia en el estudio del cambio climático con enfoque en el suelo, Barrera ha desarrollado estrategias microbiológicas que permiten que las plantas respondan mejor al estrés hídrico, a la salinidad y a las variaciones térmicas.
“Ahora quisimos ir más allá de la respuesta de los cultivos y enfocarnos directamente en cómo mejorar el suelo. La idea es promover el concepto de suelo vivo, que implica recuperar sus propiedades biológicas y restablecer las interacciones naturales que sostienen la fertilidad y el equilibrio de los ecosistemas agrícolas”, concluyó.

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