Científicos chilenos buscan adaptar plantas a la gravedad y al clima extremo del espacio para enfrentar la crisis hídrica

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El investigador principal del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura, Dr. Guillermo Toro, junto al académico de la Universidad de Melbourne, Dr. Sigfredo Fuentes, trabajan en una innovadora línea científica que busca desarrollar cultivos capaces de adaptarse a condiciones extremas, como la microgravedad y ambientes cerrados similares a los del espacio. La investigación, además de aportar al futuro de las misiones espaciales, podría acelerar soluciones para la agricultura chilena frente a la sequía, las olas de calor y el cambio climático.

Durante una estancia de investigación en Australia, el Dr. Toro colaboró con el grupo Digital Agriculture, Food and Wine Sciences (DAFW) y con el ARC Centre of Excellence in Plants for Space (P4S), una red internacional que reúne universidades, agencias espaciales y empresas tecnológicas para diseñar sistemas de producción vegetal sostenibles y autónomos. El objetivo es comprender cómo responden las plantas en entornos extremos y trasladar ese conocimiento a la agricultura terrestre.

“Si logramos monitorear y corregir el estado de una planta en condiciones tan estrictas como un sistema cerrado espacial, podemos hacerlo aún mejor en un huerto o viñedo”, explica el Dr. Toro.

Microgravedad y agricultura resiliente

Uno de los focos de la investigación fue el uso de un sistema Clinostato 2D, herramienta que simula la microgravedad mediante rotación continua. Este tipo de ensayos permite analizar cómo cambian el crecimiento, la arquitectura y la fisiología vegetal cuando se altera la referencia gravitacional, un factor clave para futuros cultivos en la Luna o Marte.

Pero el impacto de estos estudios no se limita al espacio. Según los investigadores, comprender cómo las plantas se adaptan a condiciones extremas podría ayudar a enfrentar los efectos de la megasequía y las altas temperaturas que afectan a la agricultura chilena.

“El solo hecho de pensar en agricultura en el espacio es pensar fuera del planeta. Los problemas del cambio climático avanzaron gradualmente, pero ya hemos perdido mucho tiempo reaccionando”, señala el Dr. Sigfredo Fuentes.

Inteligencia artificial para “leer” las plantas

La investigación también integró tecnologías de agricultura digital e inteligencia artificial para detectar señales tempranas de estrés vegetal. Entre ellas destacan cámaras multiespectrales capaces de identificar cambios invisibles al ojo humano y dispositivos tipo “nariz electrónica” (e-nose), que reconocen compuestos químicos liberados por las plantas frente a situaciones de estrés hídrico o enfermedades.

A través de modelos basados en IA y “gemelos digitales”, los científicos buscan combinar imágenes, señales químicas y variables ambientales para predecir el comportamiento de los cultivos en tiempo real y optimizar decisiones de manejo agrícola.

“La implementación de la IA está mucho más cerca y accesible para la producción agrícola. Estamos muy próximos a una agricultura digital de uso cotidiano”, afirma Fuentes.

Una alianza científica con impacto para Chile

La colaboración entre la Universidad de Melbourne y CEAF abre nuevas posibilidades para el desarrollo de plataformas de fenotipado de precisión, modelos predictivos para optimizar el riego y programas de formación en agricultura digital para estudiantes e investigadores chilenos.

Para el equipo científico, el programa “Plants for Space” representa mucho más que ciencia aplicada a misiones espaciales: es una oportunidad para generar herramientas que permitan producir alimentos con menos recursos y una mayor capacidad de adaptación frente al cambio climático.

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