Restos de un gonfoterio de 12.500 años aportan nuevas pistas sobre la presencia humana en Tagua Tagua

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Una nueva campaña arqueológica en el antiguo lago Tagua Tagua, en la Región de O’Higgins, permitió recuperar los restos de un gonfoterio adulto asociados a herramientas líticas, carbón y huesos de otras especies. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre la relación entre los primeros habitantes del territorio y la fauna que ocupaba este ecosistema hace unos 12.500 años.

Los restos fueron encontrados en el sitio arqueológico Tagua Tagua 1 Oriente, ubicado en el sector de La Laguna, comuna de San Vicente de Tagua Tagua. Entre los materiales recuperados destaca el cráneo de un gonfoterio —un proboscidio extinto, emparentado de manera lejana con los elefantes actuales— que presenta fracturas que los investigadores interpretan como posiblemente asociadas a la actividad humana.

La disposición de los restos resulta especialmente relevante. Junto al gonfoterio fueron encontradas láminas líticas con evidencias de uso, carbón y restos de otros animales, entre ellos caballos extintos, ranas y aves acuáticas que presentan señales de combustión. En conjunto, estos elementos permiten reconstruir parte de las interacciones entre los grupos humanos y la fauna que habitaba el antiguo sistema lacustre.

“Lo que hemos encontrado es una asociación entre abundantes restos de gonfoterio, caballo y muchos restos de aves quemadas, junto con material lítico. Todo ello aparece parcialmente asociado, lo que nos indica una explotación de distintos animales que habitaron el lago en esa época”, explicó Rafael Labarca, doctor en Arqueología, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y jefe del equipo de excavación.

De acuerdo con las estimaciones del equipo, los materiales recuperados corresponden a un período situado entre 12.600 y 12.400 años antes del presente, una etapa clave para comprender la ocupación humana temprana del territorio chileno.

Los trabajos forman parte del proyecto “Caminando con Gonfoterios”, impulsado por la Fundación PALARQ junto con la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y la Universidad de O’Higgins (UOH), y buscan profundizar el conocimiento sobre las sociedades humanas y los grandes animales que habitaron los ambientes del centro de Chile durante el Pleistoceno final.

Conservación: cómo se rescatan huesos de miles de años

El contexto lacustre de Tagua Tagua permitió que numerosos restos permanecieran relativamente próximos a su posición original. Sin embargo, los procesos sedimentarios ocurridos durante miles de años también contribuyeron a debilitar y fragmentar el material óseo, convirtiendo su extracción en un desafío de conservación.

Para evitar que las piezas se destruyeran durante el levantamiento, esta campaña incorporó el trabajo de conservadores y restauradores especializados. Los restos fueron consolidados directamente en terreno, utilizando vendas de gasa y papel japonés para proteger las estructuras más frágiles antes de retirarlas y trasladarlas.

Cada pieza fue además registrada tridimensionalmente y estabilizada individualmente, en coordinación con el equipo paleontológico liderado por Erwin González Guarda, de la Universidad de O’Higgins.

“En 2025 no levantamos los huesos más grandes por su fragilidad. En esta campaña trabajamos con restauradores que nos ayudaron a estabilizar los restos y consolidarlos para poder retirarlos de manera segura”, señaló Labarca.

Más que recuperar únicamente huesos de animales extintos, las excavaciones en Tagua Tagua buscan reconstruir un ecosistema desaparecido y las huellas que dejaron quienes lo habitaron. La asociación entre restos faunísticos, herramientas, carbón y evidencias de procesamiento ofrece una ventana excepcional para estudiar cómo los grupos humanos se relacionaron con los recursos disponibles en los antiguos ambientes lacustres del centro de Chile.

 

 

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