Ante la declaración de emergencia preventiva anunciada por el Gobierno en 15 regiones del país, especialistas destacan la importancia del monitoreo científico y la detección temprana de Floraciones Algales Nocivas (FAN). Desde la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la Dra. Paola Andrade aborda este fenómeno y sus implicancias para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras.
La reciente declaración de emergencia preventiva del Gobierno de Chile, ante la amenaza de marea roja en 15 regiones del país, ha vuelto a poner en discusión los desafíos asociados a las Floraciones Algales Nocivas (FAN), fenómenos naturales que pueden afectar los ecosistemas marinos, la actividad pesquera y, en determinadas circunstancias, la salud de las personas.
Las FAN corresponden a proliferaciones de microalgas que, bajo determinadas condiciones ambientales, pueden alcanzar concentraciones elevadas. Algunas especies producen toxinas capaces de acumularse en organismos marinos, particularmente en moluscos filtradores, mientras que otras pueden generar impactos ecológicos mediante alteraciones en la calidad del agua y las condiciones del entorno.
Aunque habitualmente se utiliza el término marea roja para referirse a estos episodios, no todas las floraciones producen cambios visibles en la coloración del mar. Por ello, su identificación y seguimiento requieren programas de vigilancia, muestreos y análisis especializados.
Un fenómeno que requiere vigilancia permanente
La Dra. Paola Andrade, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias de la UCSC, desarrolla investigaciones relacionadas con los efectos de microalgas nocivas sobre organismos marinos. Su trabajo busca comprender las respuestas fisiológicas y bioquímicas de especies expuestas a estos fenómenos.
En este contexto, la investigadora explicó que las condiciones ambientales influyen en la proliferación de estos microorganismos, especialmente frente a las variaciones de temperatura del océano.
“Esta medida preventiva responde al Fenómeno de El Niño y al impacto que puede tener sobre los ecosistemas. Por ejemplo, el aumento de la temperatura puede modificar las condiciones ambientales y favorecer el florecimiento de estos microorganismos”, señaló la Dra. Andrade.
Entre las especies de interés científico se encuentra Alexandrium catenella, una microalga capaz de producir toxinas paralizantes que pueden acumularse en moluscos bivalvos y representar un riesgo para la salud humana cuando se consumen productos contaminados.
Su presencia y proliferación son objeto de seguimiento por parte de la comunidad científica y de las instituciones responsables de la vigilancia sanitaria y ambiental, debido a sus potenciales efectos sobre los recursos marinos y la seguridad alimentaria.
Investigación científica desde el Biobío
Desde la Facultad de Ciencias de la UCSC también se contribuye al conocimiento de estos fenómenos mediante investigaciones orientadas a evaluar sus efectos sobre especies marinas presentes en las costas de la Región del Biobío.
Una de estas líneas de investigación, desarrollada por la Dra. Andrade, estudia el impacto potencial de las floraciones de Alexandrium catenella sobre la fisiología y bioquímica de Tagelus dombeii, molusco bivalvo conocido como navajuela.
Este trabajo permite avanzar en la comprensión de las respuestas biológicas de organismos expuestos a microalgas nocivas y generar antecedentes científicos sobre los posibles efectos de estos episodios en especies que forman parte de los ecosistemas costeros.
La generación de este conocimiento resulta especialmente relevante frente a la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia, comprender los factores que favorecen estos eventos y anticipar sus posibles consecuencias ambientales y productivas.
Prevención y seguridad alimentaria
Uno de los principales desafíos asociados a las FAN es que las toxinas pueden acumularse en los mariscos sin provocar cambios perceptibles en su apariencia, olor o sabor. Además, la cocción no elimina las toxinas responsables de las intoxicaciones por marea roja.
Por esta razón, la prevención depende fundamentalmente de la vigilancia sanitaria, el análisis de muestras y el cumplimiento de las disposiciones establecidas por las autoridades competentes.
Respecto de la emergencia preventiva, la académica destacó que uno de sus principales objetivos es fortalecer la capacidad de detección y respuesta frente a eventuales episodios de marea roja.
“Entiendo que es una medida que busca mejorar y robustecer el monitoreo que ya se realiza por parte de distintas instituciones, para poder detectar de forma temprana algún evento de marea roja. De esa forma, se pueden gestionar las medidas necesarias, como evitar que se sigan extrayendo mariscos en zonas afectadas, y anticiparse a los riesgos sanitarios que puedan provocar estos eventos”, explicó.
En este escenario, resulta fundamental adquirir productos del mar en establecimientos autorizados y respetar las restricciones sanitarias que puedan establecerse en determinadas zonas costeras. La coordinación entre instituciones públicas, centros de investigación y comunidades vinculadas al borde costero también constituye un componente esencial para fortalecer la respuesta ante estos fenómenos.
El aporte de la ciencia a la prevención
La investigación sobre Floraciones Algales Nocivas no se limita a identificar las especies involucradas. También busca comprender qué factores ambientales favorecen su proliferación y cuáles son sus efectos sobre los organismos marinos y los ecosistemas.
El desarrollo de conocimiento científico, junto con los programas de monitoreo ambiental y sanitario, permite fortalecer las herramientas disponibles para evaluar riesgos, anticipar escenarios y respaldar la toma de decisiones.
En relación con el alcance de la declaración gubernamental, la Dra. Andrade enfatizó que la inclusión de la Región del Biobío entre las 15 regiones consideradas no significa que exista una prohibición generalizada de extracción o consumo de productos marinos.
“Es importante destacar que esta medida no implica la prohibición de la extracción o consumo de mariscos. Es una medida preventiva que busca detectar de forma temprana algún florecimiento algal nocivo, en caso de que se presente, y así poder tomar las decisiones correspondientes”, puntualizó la investigadora.
De esta manera, el estudio de las FAN adquiere especial relevancia para regiones con una estrecha vinculación con el mar, como el Biobío, donde la pesca artesanal, la biodiversidad marina y las actividades productivas costeras forman parte fundamental del territorio.
Frente a estos fenómenos, fortalecer la investigación científica, los sistemas de vigilancia y la comunicación de sus resultados resulta clave para avanzar hacia una gestión preventiva que contribuya a proteger la salud de las personas, los ecosistemas marinos y las comunidades que dependen de ellos.
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