Oziroë imbricata: la nueva especie del Desierto Florido que revela la biodiversidad oculta de Atacama

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Detalle morfológico que permite diferenciar a la nueva especie. Oziroë presentes en la zona. Foto: Aron Cádiz.

Descubierta durante las floraciones excepcionales de 2025, esta nueva especie endémica de la costa de Atacama amplía el conocimiento sobre la biodiversidad del desierto más árido del mundo. Sin embargo, su distribución restringida y la presión de actividades humanas ya la sitúan entre las plantas que requieren medidas urgentes de conservación.

El Desierto de Atacama vuelve a sorprender a la ciencia. En medio de uno de los eventos de Desierto Florido más intensos de los últimos años, investigadores identificaron una nueva especie de planta que permanecía oculta entre las planicies costeras de la Región de Atacama. Se trata de Oziroë imbricata, una especie bulbosa endémica que no solo amplía la diversidad conocida de la flora chilena, sino que también evidencia cuánto queda por descubrir en uno de los ecosistemas más singulares del planeta.

El hallazgo fue realizado por los investigadores Arón Cádiz-Véliz, del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la Universidad de Concepción, junto a Jean-François Casale, durante expediciones botánicas efectuadas en octubre de 2025 en las cercanías de Totoral. Las prospecciones formaban parte del Plan RECOGE de la Garra de León, iniciativa impulsada por el Ministerio del Medio Ambiente para fortalecer la conservación de especies y ecosistemas costeros de alto valor biológico.

La especie fue descrita formalmente en la revista científica Phytotaxa, convirtiéndose en la sexta especie reconocida del género Oziroë, un pequeño grupo de plantas bulbosas adaptadas a ambientes áridos y semiáridos de Sudamérica.

En los paisajes del desierto costero de Atacama, hábitat de Oziroë imbricata, una zona influenciada por la camanchaca donde ocurre el fenómeno del Desierto Florido. Foto: Aron Cádiz.

Lo que inicialmente llamó la atención de los investigadores fue su calendario de floración. Mientras especies cercanas, como Oziroë biflora, florecen al inicio del fenómeno del Desierto Florido, durante septiembre, los ejemplares observados comenzaron a emerger recién hacia finales de octubre. Esta diferencia fenológica fue la primera señal de que se encontraban frente a algo inusual.

Al comparar ambas plantas en terreno, las diferencias se hicieron evidentes. Oziroë imbricata presenta flores considerablemente más grandes y vistosas, con tépalos blancos fuertemente recurvados hacia atrás. Sin embargo, la característica que la distingue de todas sus parientes es la disposición de sus estambres. Los filamentos se encuentran superpuestos entre sí, formando una estructura tubular que protege el ovario y el estilo de la flor. Esta disposición «imbricada» inspiró el nombre científico de la especie y constituye un rasgo único dentro del género.

Más allá de su singularidad morfológica, la nueva planta representa una pieza importante para comprender la evolución de la flora del desierto costero chileno. Los investigadores destacan que el género Oziroë corresponde a un linaje antiguo dentro de la familia Asparagaceae, por lo que cada nueva especie aporta información valiosa sobre los procesos evolutivos que han permitido la adaptación de las plantas a condiciones extremas de aridez.

Actualmente, Oziroë imbricata solo se conoce en una estrecha franja costera ubicada entre la cuenca del río Totoral y el río Huasco, donde crece en matorrales xerofíticos influenciados por la camanchaca. Su área de ocupación se estima en apenas 28 kilómetros cuadrados, una superficie extremadamente reducida que la convierte en una especie particularmente vulnerable frente a las alteraciones del territorio.

Precisamente por esta distribución restringida, los autores de la investigación propusieron clasificarla en la categoría Vulnerable de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Entre las principales amenazas identificadas figuran la expansión de proyectos mineros y fotovoltaicos, el desarrollo inmobiliario en sectores costeros, la ganadería caprina y la fragmentación progresiva del hábitat.

A estos factores se suma una amenaza de alcance global: el cambio climático. La supervivencia de muchas especies asociadas al Desierto Florido depende de lluvias excepcionales que ocurren de manera irregular. Alteraciones en los patrones de precipitación podrían modificar la frecuencia e intensidad de estos eventos, afectando directamente los ciclos reproductivos de plantas altamente especializadas como Oziroë imbricata.

El descubrimiento de esta nueva especie demuestra que el Desierto de Atacama aún guarda secretos biológicos por revelar. También recuerda que la exploración científica y la conservación deben avanzar de manera conjunta. En un territorio sometido a crecientes presiones por el desarrollo de infraestructura y la explotación de recursos, cada nuevo hallazgo refuerza la necesidad de proteger ecosistemas únicos que albergan especies que no existen en ninguna otra parte del planeta.

Más que una nueva planta para los registros botánicos, Oziroë imbricata se transforma en un símbolo del patrimonio natural oculto del norte de Chile y de la urgencia de conservarlo antes de que desaparezca.

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