La iniciativa «Metales Vivos» transforma el conocimiento sobre los bosques de macroalgas en una colección de joyería contemporánea que busca acercar a la ciudadanía la importancia de estos ecosistemas para la biodiversidad y la mitigación del cambio climático.
Los bosques de huiro son uno de los ecosistemas marinos más productivos y relevantes del planeta. Además de albergar una extraordinaria diversidad de especies, contribuyen a la captura de carbono, la regulación de los océanos y la protección de las costas. Sin embargo, gran parte de este patrimonio natural permanece oculto bajo el agua y es poco conocido por la ciudadanía.
Con el propósito de visibilizar su importancia ecológica desde una mirada innovadora, surge «Metales Vivos: Joyas de los Bosques Azules», un proyecto desarrollado en la Región del Biobío que integra arte, biología marina y sostenibilidad mediante la creación de una colección de joyería inspirada en estos ecosistemas submarinos.
La iniciativa, financiada por el Fondart Regional de Creación Artística 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, contempla expediciones a distintos sectores costeros del Biobío, procesos de investigación sobre el ecosistema, desarrollo creativo en taller y una futura exhibición abierta al público.
La propuesta se materializa en piezas elaboradas en cobre, bronce y plata, cuyas formas, texturas y movimientos evocan las estructuras orgánicas de las macroalgas. Más que objetos ornamentales, las joyas buscan convertirse en un medio para comunicar el valor ecológico de los bosques de huiro y promover una mayor conexión con el océano.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es el trabajo interdisciplinario entre joyería contemporánea y biología marina. Este diálogo entre arte y ciencia permite traducir conocimientos científicos en experiencias visuales y sensoriales, facilitando nuevas formas de comprender la relevancia de estos ecosistemas para la sociedad.

«El objetivo es visibilizar un ecosistema que permanece oculto bajo el agua a través de un enfoque multidisciplinario, donde convergen el conocimiento científico y la creación artística. Buscamos que, mediante la joyería, las personas puedan apreciar la riqueza y complejidad de los bosques de huiro, convirtiendo estas piezas en un medio para transmitir la inmensa belleza y la urgencia de proteger estos ecosistemas», explica Valeria Veloz, joyera y directora de «Metales Vivos».
Además de su dimensión artística, el proyecto promueve una práctica de la joyería vinculada a la sostenibilidad, incorporando procesos que dialogan con el territorio, como el buceo científico, la observación de la naturaleza y el rescate de técnicas tradicionales y contemporáneas. De esta forma, plantea una reflexión sobre cómo el diseño y la creación pueden fortalecer la valoración y conservación del patrimonio marino.
Iniciativas como «Metales Vivos» muestran el potencial de la colaboración entre ciencia y arte para acercar el conocimiento a la sociedad, generando nuevas formas de sensibilización en torno a la protección de los bosques de huiro y los ecosistemas costeros.
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