Cometa interestelar 3I/ATLAS sería más antiguo que el Sol, revela estudio realizado con el Very Large Telescope del ESO

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Esta imagen del cometa interestelar 3I/ATLAS fue captada el 18 de enero de 2026 con el instrumento FORS2 del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO). Corresponde a la combinación de varias fotografías tomadas durante 14 minutos. Debido al movimiento del cometa, las estrellas aparecen como trazos luminosos en el fondo. Crédito: ESO/O. Hainaut

Astrónomos utilizaron el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) para estudiar la composición química del objeto interestelar más brillante jamás observado. Los resultados indican que este cometa se habría formado hace más del doble del tiempo que tiene el Sol, en los confines de un antiguo sistema estelar.

El cometa interestelar 3I/ATLAS continúa sorprendiendo a la comunidad científica. Un equipo internacional de investigadores logró analizar por primera vez, con un nivel de detalle sin precedentes, la composición química de un cometa formado fuera del Sistema Solar. El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, sugiere que este visitante cósmico se originó en las regiones externas de un antiguo sistema estelar y que podría ser más de dos veces más antiguo que el Sol.

Para realizar el análisis, los científicos utilizaron el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), ubicado en el desierto de Atacama, Chile. Gracias a la extraordinaria luminosidad de 3I/ATLAS —el objeto interestelar más brillante detectado hasta la fecha— fue posible medir con precisión las denominadas proporciones isotópicas, una especie de «huella química» que permite reconstruir el ambiente donde se formó un objeto celeste.

Un fósil de otro sistema planetario

Los cometas interestelares son cuerpos helados que se forman alrededor de estrellas distintas al Sol y que, ocasionalmente, atraviesan nuestro Sistema Solar. Para los astrónomos representan auténticos fósiles de la formación planetaria, ya que conservan información sobre las condiciones existentes cuando nacieron.

«Son una especie de fósiles de un proceso de formación planetaria que ocurrió muy lejos de nosotros, pero que tenemos la oportunidad de estudiar desde mucho más cerca», explicó la astrónoma Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo y autora principal del estudio.

Comet 3I/ATLAS
Observación del cometa realizada el 1 de julio de 2025 por el telescopio ATLAS-4, operado en Chile y financiado por la NASA. Créditos: ATLAS / Universidad de Hawái / NASA.

3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar identificado hasta ahora, después de 1I/’Oumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, observado en 2019. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, este cometa permaneció el tiempo suficiente cerca del Sol y mostró un brillo excepcional, permitiendo realizar observaciones mucho más detalladas.

Una composición química fuera de lo común

Mediante el instrumento UVES del VLT, los investigadores analizaron las moléculas de cianuro presentes en la nube de gas que rodea al cometa. En particular, midieron las proporciones de distintos isótopos de carbono y nitrógeno.

Los resultados revelaron que 3I/ATLAS posee concentraciones inusualmente altas de isótopos de carbono y nitrógeno, muy diferentes a las observadas en los cometas del Sistema Solar.

«Este visitante interestelar presenta proporciones isotópicas de carbono y nitrógeno excepcionalmente elevadas», señaló Aravind Krishnakumar, investigador de la Universidad de Lieja y coautor del trabajo.

Estos valores son especialmente relevantes porque permanecen prácticamente inalterados durante millones de años de viaje por el espacio, convirtiéndose en una evidencia directa del entorno donde nació el cometa.

Un mensajero de un Universo más joven

Los científicos concluyen que estas características apuntan a que 3I/ATLAS se formó alrededor de una estrella antigua y pobre en metales, es decir, una estrella que contiene muy pocos elementos más pesados que el helio.

Este tipo de estrellas surgieron cuando el Universo era mucho más joven y todavía no existía la abundancia de elementos químicos producidos por generaciones posteriores de estrellas.

«3I/ATLAS representa una oportunidad extraordinaria para estudiar la composición de un sistema planetario que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y el Sistema Solar», afirmó Rosemary Dorsey, investigadora de la Universidad de Helsinki.

Los resultados coinciden con otro estudio independiente, realizado con el Telescopio Espacial James Webb, que también detectó una composición isotópica inusual y una elevada presencia de deuterio, conocido como hidrógeno pesado. En conjunto, ambas investigaciones respaldan la hipótesis de que 3I/ATLAS tendría una edad superior a los 9.000 millones de años, mientras que el Sol posee aproximadamente 4.600 millones de años.

Preparando el estudio de futuros visitantes interestelares

A medida que 3I/ATLAS se aleja del Sol, su brillo disminuye y las posibilidades de seguir observándolo también se reducen. Sin embargo, los investigadores consideran que este descubrimiento marca el inicio de una nueva etapa en el estudio de objetos interestelares.

En el futuro, el Extremely Large Telescope (ELT) del ESO permitirá detectar y analizar visitantes aún más pequeños y débiles que 3I/ATLAS, ampliando las oportunidades para comprender cómo se formaron otros sistemas planetarios de la galaxia.

«El campo de los objetos interestelares todavía es muy reciente y realmente no sabemos qué esperar. Cada nuevo descubrimiento trae consigo nuevas sorpresas», concluyó Opitom.

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