Expertos advierten que el cambio climático y sus efectos ya constituyen una emergencia mundial de salud pública

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El décimo informe del Lancet Countdown advierte que los impactos del cambio climático sobre la salud están aumentando más rápido que la respuesta global. En 2023, el calor estuvo asociado a un récord estimado de 710 mil muertes en el mundo, más del 70% de ellas atribuibles al cambio climático provocado por actividades humanas.

El cambio climático está dejando consecuencias cada vez más evidentes en la salud de las personas. El aumento de las temperaturas, las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos no solo afectan los ecosistemas y las actividades productivas, sino que también incrementan los riesgos sanitarios y ponen a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.

Así lo advierte el informe 2026 del Lancet Countdown on Health and Climate Change, una evaluación internacional que monitorea los avances y retrocesos en la relación entre cambio climático y salud. Publicado en octubre, antes de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), el documento concluye que muchos de los efectos perjudiciales del cambio climático sobre la salud están aumentando más rápido que las medidas adoptadas para enfrentarlos.

Elaborado por 146 investigadores de instituciones de distintos países, bajo el liderazgo del University College London (UCL) y en colaboración estratégica con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el informe analiza 54 indicadores que permiten evaluar tanto los impactos sanitarios del cambio climático como los efectos de las acciones implementadas para reducirlos.

El calor, un riesgo creciente para la salud

Uno de los resultados más preocupantes del informe se relaciona con la mortalidad asociada a las altas temperaturas. Según las estimaciones presentadas, el promedio anual de muertes relacionadas con el calor aumentó cerca de un 36% durante los años posteriores a la entrada en vigor del Acuerdo de París, en comparación con la década anterior.

En 2023, el calor estuvo asociado a aproximadamente 710 mil muertes en el mundo, una cifra récord. De ese total estimado, más del 70% fue atribuible al cambio climático provocado por actividades humanas, de acuerdo con el análisis del informe.

La investigación también identifica un agravamiento de las condiciones de sequía y una mayor exposición a fenómenos hidrológicos extremos. Estos procesos tienen consecuencias que van más allá de los daños materiales, ya que pueden comprometer la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria y las condiciones ambientales necesarias para proteger la salud de las comunidades.

Energías limpias y sistemas sanitarios: avances que aún son insuficientes

El informe también reconoce avances en la respuesta climática. Durante 2025, la inversión mundial en energías limpias alcanzó un récord de 2,1 billones de dólares estadounidenses. Asimismo, destaca que la reducción de la contaminación atmosférica asociada a los combustibles fósiles en distintos países ha contribuido a evitar miles de muertes prematuras cada año.

En materia sanitaria, se identifican progresos en la incorporación de planes nacionales de adaptación al cambio climático y en el desarrollo de sistemas de alerta temprana que utilizan información climática para anticipar riesgos y fortalecer la preparación de los servicios de salud.

Sin embargo, los autores advierten que estos avances todavía no son suficientes para contrarrestar la magnitud de los impactos. La transición hacia fuentes de energía más limpias y el fortalecimiento de las capacidades de adaptación deben avanzar con mayor rapidez y alcanzar también a las comunidades más expuestas.

Al respecto, Diarmid Campbell-Lendrum, jefe de la Unidad de Cambio Climático, Calidad del Aire, Energía y Salud de la OMS, señaló que el cambio climático ya está perjudicando la salud en todas las regiones del mundo y que la evidencia muestra una aceleración de muchos de sus efectos.

El especialista también destacó que las medidas climáticas pueden generar beneficios sanitarios directos, como una energía más limpia, sistemas de salud fortalecidos y mecanismos de alerta temprana contribuyen a proteger vidas y reducir la exposición de las personas a distintos riesgos.

Incorporar la salud en las decisiones climáticas

Frente a este escenario, los autores del Lancet Countdown plantean que el cambio climático debe ser reconocido y abordado como una emergencia mundial de salud pública. Para ello, proponen integrar las consideraciones sanitarias en las decisiones relacionadas con la mitigación de emisiones, la adaptación y el financiamiento climático.

Entre las prioridades señaladas se encuentran acelerar la reducción de gases de efecto invernadero, aumentar el apoyo a las medidas de adaptación y ampliar las inversiones destinadas a fortalecer la resiliencia de los sistemas sanitarios.

La OMS, por su parte, desarrolla acciones para responder a los riesgos sanitarios asociados al clima mediante vigilancia, sistemas de alerta temprana, planificación de la adaptación y apoyo técnico a los países. Además, desde septiembre de 2026, ha desplegado una respuesta gradual frente a los posibles efectos sanitarios del fenómeno de El Niño actualmente en desarrollo.

El informe plantea así un desafío que conecta directamente las políticas ambientales con el bienestar de la población. Hoy enfrentar el cambio climático implica proteger la salud, anticipar riesgos y fortalecer las capacidades de los territorios para responder a sus consecuencias.

Fuente Agencia SINC

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