Estudio revela brechas en el conocimiento de la biodiversidad en la Provincia de Concepción

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La investigación liderada por la doctoranda Carolina Hidalgo evidencia diferencias generacionales y sociales en la identificación de especies, aportando claves para fortalecer la educación ambiental en un territorio altamente intervenido.

En un territorio marcado por una extraordinaria riqueza biológica, pero también por la presión de la urbanización y el cambio de uso de suelo, comprender cuánto saben las personas sobre las especies que habitan su entorno resulta clave para su conservación.

Esa fue la motivación del estudio “Un hotspot de biodiversidad con paisajes altamente modificados: identificación de especies por residentes urbanos que se recrean en la naturaleza”, liderado por Carolina Hidalgo, estudiante del Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), y recientemente publicado en la revista científica Diversity, bajo la guía del Dr. Iván Hinojosa.

“Este estudio buscaba conocer el nivel de conocimiento que tienen las personas que se recrean en la naturaleza sobre las especies presentes en distintos ecosistemas de la provincia de Concepción”, explicó Hidalgo. Este territorio, reconocido como un hotspot de biodiversidad a nivel global, presenta al mismo tiempo un paisaje altamente transformado por actividades productivas, expansión urbana e infraestructura.

Para abordar esta pregunta, el equipo aplicó un cuestionario presencial a más de 230 personas, cuyas edades fluctuaban entre los 21 y 83 años. Los participantes debieron identificar 14 especies representativas de ecosistemas locales, incluyendo flora, fauna terrestre y marina, así como organismos con valor utilitario, simbólico o en riesgo de conservación. Entre ellas se encontraban el chungungo (nutria de mar), el escarabajo madre de la culebra, el cangrejo de río y el avellano chileno.

Los resultados evidenciaron diferencias significativas en el nivel de conocimiento. Las personas con ocupaciones o actividades vinculadas a la naturaleza mostraron un mayor reconocimiento de especies, con una diferencia cercana al 21% respecto de quienes no mantienen este vínculo.

Asimismo, se identificaron brechas generacionales relevantes. Las especies con valor alimentario fueron más reconocidas por personas mayores en comparación con grupos más jóvenes, lo que podría reflejar transformaciones en las prácticas culturales y en la relación cotidiana con el entorno natural.

Más allá de estas diferencias, el estudio subraya un aspecto fundamental: el conocimiento de la biodiversidad es un pilar clave para su conservación.
“La conservación es una responsabilidad compartida. No es exclusiva de quienes trabajan en áreas vinculadas a la naturaleza, ya que todos formamos parte de este entorno. Conocer las especies permite comprender mejor su rol en los ecosistemas”, destacó la investigadora.

En este contexto, el desconocimiento puede traducirse en prácticas perjudiciales para el medio ambiente. Ejemplos de ello son la liberación de especies exóticas o el impacto de mascotas en ecosistemas costeros, como ocurre con el ave playera pilpilén. Acciones cotidianas, muchas veces invisibilizadas, pueden alterar significativamente el equilibrio ecológico si no existe información adecuada.

“Si las personas no conocen las especies ni el rol que cumplen, es difícil que puedan relacionarse de manera responsable con su entorno o tomar decisiones que favorezcan su cuidado”, agregó Hidalgo.

El estudio forma parte de un proyecto doctoral más amplio que busca comprender el acceso recreativo a espacios naturales y sus limitantes en la Provincia de Concepción. En este marco, los resultados constituyen un primer acercamiento a cómo las personas perciben y conocen la biodiversidad local, abriendo nuevas líneas de investigación y acción.

Además, la investigación destaca por su enfoque interdisciplinario, integrando ecología, ciencias sociales y la interacción humano-naturaleza, lo que permitió abordar el fenómeno desde una mirada integral.

Finalmente, los hallazgos aportan evidencia científica inédita sobre el conocimiento de la biodiversidad en el centro-sur de Chile, planteando desafíos concretos en educación ambiental y políticas públicas. Fortalecer el vínculo entre las personas y la naturaleza aparece como una tarea urgente en un territorio donde la biodiversidad convive con crecientes niveles de intervención humana, y cuya protección depende, en gran medida, del conocimiento y compromiso de la comunidad.

DOI: https://doi.org/10.3390/d18030171

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