Con la llegada del otoño y el progresivo descenso de las temperaturas, las enfermedades respiratorias comienzan a aumentar su circulación. En este contexto, la vacunación contra la influenza se posiciona nuevamente como una de las herramientas más eficaces para reducir complicaciones, hospitalizaciones y muertes asociadas al virus.
Aunque persiste la creencia de que la vacuna evita completamente el contagio, especialistas aclaran que su principal función es preparar al sistema inmunológico para enfrentar el virus de forma más efectiva, disminuyendo significativamente la gravedad de los síntomas.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, la campaña de vacunación 2024 logró inmunizar a más de 8 millones de personas en Chile, alcanzando cerca de un 85% de cobertura en los grupos objetivo. Sin embargo, expertos advierten que mantener e incluso mejorar estos niveles es clave para enfrentar de mejor manera la temporada de invierno.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud estima que la influenza estacional provoca entre 3 y 5 millones de casos graves cada año, además de entre 290.000 y 650.000 muertes por complicaciones respiratorias.
Un virus que no desaparece
La influenza continúa siendo un desafío sanitario debido a su alta capacidad de propagación y su comportamiento estacional.
“El virus circula con mayor intensidad en invierno, por eso las campañas de vacunación se anticipan a ese periodo. La idea es que la población esté protegida antes del peak de contagios”, explicó Arnoldo Miranda, jefe de carrera de Química y Farmacia de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.
En Chile, el aumento de casos suele concentrarse entre junio y julio, lo que históricamente genera una alta demanda en servicios de urgencia y hospitalizaciones por complicaciones respiratorias.
¿Cómo actúa la vacuna?
Uno de los aspectos menos comprendidos es el funcionamiento de la vacuna en el organismo. Lejos de impedir totalmente la infección, su rol es activar una respuesta inmune previa que permite enfrentar el virus de manera más eficiente.
“Vacunarse no significa que una persona no se enfermará, pero sí reduce la probabilidad y, en caso de contagio, los síntomas serán mucho más leves”, señaló Miranda.
Esto cobra especial relevancia considerando que, a diferencia de las infecciones bacterianas, las alternativas de tratamiento para virus como la influenza son limitadas.
“Aunque existen antivirales, su efectividad depende de una administración temprana, por lo que la vacunación sigue siendo la mejor estrategia preventiva”, agregó.
Mitos que persisten
Uno de los mitos más extendidos es que la vacunación anual responde a intereses comerciales. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el virus de la influenza muta constantemente, lo que obliga a actualizar la composición de la vacuna cada año para mantener su efectividad.
Otro punto frecuente de confusión es la diferencia entre las vacunas disponibles en el sistema público y privado.
“La vacuna trivalente utilizada en el sistema público cumple con todos los estándares internacionales. No es de menor calidad, simplemente existen versiones tetravalentes que protegen contra más variantes del virus”, aclaró el académico.
Vacunación y prevención: un esfuerzo conjunto
Si bien la inmunización es clave, los especialistas coinciden en que debe ir acompañada de medidas de autocuidado, especialmente durante periodos de alta circulación viral.
El uso de mascarilla en espacios cerrados, la higiene frecuente de manos y evitar el contacto con personas enfermas siguen siendo acciones fundamentales para disminuir los contagios.
Además, vacunarse no solo protege a nivel individual, sino que también contribuye a reducir la presión sobre el sistema de salud, especialmente en los meses más críticos del año.
Tras la vacunación, es normal experimentar molestias leves como dolor en la zona de inyección, que suelen desaparecer en pocos días. En caso de ser necesario, estas pueden aliviarse con frío local, hidratación o el uso de analgésicos como paracetamol bajo indicación.
En este escenario, el llamado de las autoridades y especialistas es claro: vacunarse de manera anticipada y mantener conductas preventivas es clave para enfrentar la temporada invernal y reducir el impacto de la influenza en la población.
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