Bioinoculantes “a la carta”: la ciencia que fortalece los cultivos frente a la sequía desde la raíz

0
318

Frente a un escenario de creciente escasez hídrica, la ciencia chilena avanza en soluciones innovadoras para la agricultura. El investigador del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), Dr. Pablo Cornejo, lidera el desarrollo de bioinoculantes diseñados “a la carta”: combinaciones específicas de microorganismos capaces de aumentar la resiliencia de los cultivos ante condiciones extremas.

Estos bioinoculantes —formulados a partir de bacterias, hongos y levaduras beneficiosas— actúan como un verdadero “escudo celular”. No solo promueven el crecimiento vegetal, sino que también protegen procesos clave como la absorción de nutrientes y la fotosíntesis, incluso en contextos de estrés hídrico.

A diferencia de otros productos disponibles en el mercado, esta tecnología se basa en consorcios microbianos cuidadosamente seleccionados a nivel de especie. “No se trata solo de incorporar microorganismos que estimulen el crecimiento vegetal, sino de diseñar combinaciones que trabajen de forma colaborativa, sin competir entre sí”, explica Cornejo. Este enfoque se sustenta en un banco de microorganismos en constante desarrollo, lo que permite ajustar las formulaciones según las necesidades específicas de cada cultivo.

Resultados en terreno y cultivos más resistentes

Las pruebas en campo ya evidencian resultados significativos en cultivos estratégicos:

  • Frutillas: Las plantas lograron mantener su producción pese a una reducción severa del riego. Se registró un aumento del 81,2% en el número de frutos y un incremento cercano al 80% en la tasa fotosintética bajo condiciones de sequía extrema.

  • Lechugas: Se observó un aumento del 43% en la biomasa aérea, asociado a una menor acumulación de daño oxidativo y a un incremento en compuestos clave como prolina y pigmentos fotosintéticos.

Actualmente, los ensayos también avanzan en trigo, donde ya se han desarrollado consorcios altamente efectivos. Esto podría permitir su cultivo en zonas del centro-sur de Chile cada vez más afectadas por la escasez de agua. En fruticultura, la aplicación de estos bioinoculantes abre la posibilidad de mejorar el acondicionamiento de portainjertos, aumentando tanto la tolerancia a la sequía como el rendimiento y la calidad de los frutos.

Ciencia de vanguardia que protege la fotosíntesis

Uno de los avances más recientes, basado en estudios de lipidómica, revela que estos microorganismos tienen la capacidad de proteger las membranas de los cloroplastos, estructuras esenciales donde ocurre la fotosíntesis. Bajo condiciones de sequía, estas membranas suelen degradarse debido al estrés oxidativo, afectando directamente la capacidad de la planta para generar energía.

“Los cloroplastos son particularmente vulnerables porque están expuestos a la generación de compuestos oxidantes. La protección de sus membranas, especialmente del tilacoide, sugiere que la fotosíntesis puede mantenerse activa incluso bajo altos niveles de estrés”, detalla el investigador.

Este “traje a medida” microbiano —que ya se encuentra en fase de validación en trigo y próximamente en tomates y frutales de carozo— representa un avance clave hacia una agricultura más sostenible. En un contexto de cambio climático, estas soluciones podrían ser determinantes para asegurar la producción de alimentos en escenarios donde el agua es cada vez más escasa.

- Publicidad -