Científicos caracterizan brotes de plagas que afectan al cultivo de pelillo en el sur de Chile

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Una investigación liderada por científicos del Núcleo Milenio MASH, junto a la Universidad Austral de Chile y la Universidad Católica de Temuco, analizó cómo distintos organismos epífitos e incrustantes afectan el cultivo de pelillo (Gracilaria chilensis), una de las macroalgas de mayor importancia comercial para la acuicultura chilena. El estudio fue publicado en la revista Algal Research y aporta evidencia importante para mejorar el manejo productivo de este recurso. El trabajo fue financiado principalmente por la Global Seaweed Coalition, en el marco del proyecto BASILISK.

El pelillo, utilizado principalmente para la producción de agar, enfrenta crecientes desafíos por la presencia de plagas epífitas y organismos incrustantes que reducen su crecimiento y rendimiento. Así lo da cuenta la investigación liderada por el investigador de MASH y docente de la UACh sede Puerto Montt, Pedro Murúa y desarrollada por un equipo interdisciplinario del Núcleo Milenio MASH del centro i~mar de la Universidad de Los Lagos (sede Puerto Montt) junto a la Universidad Católica de Temuco.

Para entender mejor este problema, el equipo realizó un seguimiento entre octubre de 2022 y enero de 2024 en el estuario de Cariquilda, en Maullín, evaluando distintos sistemas de cultivo, profundidades y estaciones del año.

Los resultados muestran que el pelillo presenta su mejor desempeño en primavera, cuando la carga de epífitos es menor. En cambio, durante verano y otoño aumentan con fuerza las plagas, lo que se asocia a una disminución marcada de la biomasa del cultivo. Entre los organismos más problemáticos destacan las algas rojas filamentosas del orden Ceramiales, que fueron las plagas epífitas dominantes en varios de los sistemas evaluados.

“En general, el estudio demuestra que las plagas aparecen con más fuerza dependiendo de la temporada y del tipo de cultivo utilizado, por lo que entender esos patrones es clave para prevenir pérdidas”, explicó Pedro Murúa, autor principal de la investigación.

Alcances para el cultivo de pelillo

El estudio también detectó que algunos sistemas de cultivo más superficiales son considerablemente más vulnerables a estos brotes, mientras que los cultivos ubicados a mayor profundidad logran mantenerse más estables frente a la presión biológica. Sin embargo, estos sistemas de fondo suelen presentar menores niveles de productividad.

Además, los investigadores observaron la presencia de pequeños crustáceos que podrían alimentarse de algunas algas epífitas. No obstante, su aparición no coincide temporalmente con los periodos de mayor proliferación de plagas, lo que limitaría su capacidad de actuar como control biológico efectivo.

A partir de estos resultados, el equipo propone avanzar hacia estrategias preventivas de manejo basadas en la estacionalidad de los cultivos y de sus potenciales plagas. Entre las recomendaciones destacan privilegiar las siembras durante primavera, reducir los tiempos de cultivo en verano y optimizar la profundidad de instalación de los sistemas productivos.

La investigación fue financiada por la Global Seaweed Coalition en el marco del proyecto BASILISK: “Characterization and bioBAnking of economically-relevant pestS and pathogens of pelillo (Gracilaria chilensis), for biosecurIty riSK management tool development”, además del apoyo de iniciativas científicas nacionales como Núcleo Milenio MASH, Fondecyt e INCAR2.

El trabajo aporta información clave para fortalecer la producción sustentable de macroalgas en Chile y apoyar a las comunidades costeras que históricamente dependen del cultivo de pelillo como fuente de empleo e ingresos.

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