A poco más de un año de iniciado, el proyecto FONDEF “Levaduras marinas autóctonas en dietas de peces marinos para la etapa de preengorda”, liderado por el Centro de Innovación Acuícola AquaPacífico y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), presenta avances significativos que refuerzan su potencial como una alternativa innovadora y sostenible en la acuicultura nacional.
La iniciativa busca incorporar levaduras marinas autóctonas como suplemento nutricional clave en la alimentación de peces, aprovechando su adaptación al ecosistema chileno y sus propiedades biológicas de alto valor.
Bajo la dirección científica de la Dra. Katherine Alveal, investigadora de AquaPacífico, el equipo logró aislar cepas locales con atributos excepcionales, destacando su valor nutricional y su capacidad de mantenerse funcionales incluso en condiciones exigentes de la acuicultura.
“Estamos en una etapa crucial de la investigación. Cada avance nos acerca a demostrar que las levaduras marinas pueden convertirse en una herramienta fundamental para una acuicultura más eficiente y resiliente”, explica la Dra. Alveal.
Formulación innovadora y resultados preliminares
Uno de los hitos recientes fue la elaboración de un alimento experimental enriquecido con levaduras marinas autóctonas, que mostró gran estabilidad en pruebas fisicoquímicas. Los estudios confirmaron que los microorganismos mantienen su viabilidad y funcionalidad tras el proceso de peletización y su exposición al agua de mar, lo que representa un paso decisivo hacia su aplicación práctica.
“Estos hallazgos iniciales respaldan firmemente nuestra hipótesis, confirmando que estamos en el camino correcto para mejorar los parámetros productivos y la resistencia de los peces”, agrega la investigadora.
Próximos pasos: bioensayos en Seriola lalandi
Durante los próximos meses, el proyecto entrará en una etapa decisiva con bioensayos en condiciones controladas en juveniles de Seriola lalandi (dorado o palometa). Estos ensayos permitirán evaluar el impacto del alimento en variables críticas como el crecimiento, la supervivencia y la respuesta de los peces frente a condiciones ambientales desafiantes, como la hipoxia.
Un esfuerzo colaborativo
El proyecto se distingue por su carácter colaborativo, integrando actores clave del ecosistema científico y productivo. Participan como socios estratégicos la empresa Acuinor S.A., el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, y la Universidad Católica del Norte, aportando experiencia y conocimiento desde distintas áreas de la investigación y el desarrollo.
“Estamos convencidos de que los resultados de este proyecto no sólo entregarán conocimiento científico de vanguardia, sino también soluciones prácticas con un potencial real de transformar la acuicultura hacia un modelo más eficiente y sostenible, tanto en Chile como a nivel internacional”, sostiene la Dra. Alveal.
Impacto esperado
Más allá de su validación científica, esta iniciativa busca generar soluciones locales y sostenibles para la industria acuícola. Si los resultados continúan siendo positivos, el alimento podría escalarse hacia aplicaciones comerciales, aportando a una acuicultura innovadora, adaptada a los desafíos actuales y con un impacto tangible en la productividad del sector.











