Científicos chilenos logran frenar la agresividad del cáncer de ovario con microARNs reguladores

0
764

Investigadores del Hospital Clínico de la Universidad de Chile dieron un paso importante en la búsqueda de nuevas estrategias para enfrentar el cáncer de ovario, uno de los tumores más letales y de menor sobrevida en mujeres. La investigación comprobó que la restauración de dos microARNs en células tumorales permite frenar de manera significativa su capacidad de multiplicarse, invadir tejidos y resistir tratamientos farmacológicos. El trabajo, liderado por la Dra. Carmen Romero, se perfila como una vía prometedora hacia el desarrollo de terapias oncológicas de precisión.

El cáncer de ovario destaca por su agresividad y por la falta de innovaciones terapéuticas durante las últimas décadas. Frente a este panorama, el equipo se enfocó en los microARNs: diminutas secuencias de material genético que regulan la actividad de nuestras células. “Por años se pensó que eran simples desechos moleculares sin función”, recuerda la jefa del Laboratorio de Endocrinología y Biología de la Reproducción. Hoy se sabe que actúan como interruptores capaces de apagar proteínas específicas.

Cuando este sistema regulador se rompe, aparecen proteínas oncogénicas que impulsan el crecimiento descontrolado, la metástasis y la resistencia a fármacos, como c-MYC, ZEB1 y ABCB1. El estudio, publicado en la revista Molecular Medicine Reports, buscó restituir ese equilibrio celular mediante la reintroducción de microARNs supresores. “En una célula sana existe un balance natural. Al reinstalar estos microARNs ‘protectores’, logramos recuperar parte de ese control perdido”, explica Romero.

El equipo conformado por Allison Fredes-Garrido, Álvaro Armijo, Gloria M. Calaf y Maritza Garrido trabajó con tres modelos celulares que representan distintas fases de la enfermedad: tumor primario (A2780), ascitis (SKOV-3) y metástasis (OV-90). En todos los casos aplicaron una combinación de los microARNs miR-145 y miR-23b, obteniendo los mejores resultados.

Allison Fredes-Garrido, Maritza Garrido y Carmen Romero. Créditos Universidad de Chile.

Las pruebas de laboratorio mostraron que esta estrategia reduce fuertemente los indicadores de agresividad tumoral. En las células SKOV-3, consideradas las más invasivas, la capacidad de diseminarse cayó en 82,6%, y la migración en un 68%. Estos efectos se acompañaron de una disminución notable en la producción de proteínas vinculadas al avance del cáncer, con reducciones de hasta un 76%.

Si bien los resultados son alentadores, aún corresponden a estudios celulares. El desafío, advierte la Dra. Romero, será llevar esta estrategia a un tratamiento que actúe de forma dirigida en el organismo. “Queremos que los microARNs lleguen directamente al tumor sin afectar a los tejidos sanos. Ese es el próximo paso en nuestra investigación”, concluye.

- Publicidad -