Merluza en crisis: Las medidas que permitirían recuperar la emblemática “pescada”

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Crédito: OCEANA I Claudia Pool
  • Los informes sobre el estado de las pesquerías muestran que la merluza lleva más de una década en estado crítico
  • Medidas como la veda no han sido suficientes para mejorar el estado de conservación de la pesquería

Cada año, entre el 1 y el 30 de septiembre, la merluza común entra en veda, es decir, durante este mes estará prohibida la captura, desembarque, transporte y comercialización en fresco del recurso con el fin de proteger su periodo de reproducción. Si bien esta es una medida que busca garantizar la sustentabilidad de la merluza común, lamentablemente no ha sido suficiente. Desde que la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura comenzó a publicar sus reportes sobre el estado de las pesquerías nacionales en 2012, la merluza común siempre ha estado catalogada en sobreexplotación o peor aún, en agotamiento.

Crédito: OCEANA I Pablo Acuña

Se hace evidente la necesidad de contar con más medidas para salvar la tradicional “pescada”, fuente de alimento y, además, sustento de miles de pescadores y pescadoras de la zona centro sur de Chile. En esta entrevista para Ecociencias, el director de las campañas de pesca de la organización de conservación marina Oceana, César Astete, explica las razones de la crisis de la merluza, junto con proponer medidas complementarias que permitirían llevar a la pesquería a un mejor estado de conservación.

¿Qué representa la merluza común para el sector pesquero de Chile? 

La merluza común es una de las pesquerías emblemáticas del sector pesquero de Chile. Se trata de una especie, conocida popularmente como la “pescada”, que ha sustentado una actividad económica tanto a nivel artesanal como industrial en varias regiones del país. 

La actividad industrial actualmente está concentrada mayoritariamente en la región del Biobío, donde hay una empresa que realiza la pesca mediante barcos de arrastre de fondo, una técnica poco selectiva e intensiva, que tiene una serie de efectos sobre el hábitat de la merluza y de especies asociadas, y también sobre el fondo marino. La pesca artesanal se desarrolla en más regiones, desde Coquimbo hasta el Biobío, siendo las más relevantes en términos de desembarques, la región de Valparaíso, la región del Maule y la región del Biobío. Involucra cerca de tres mil pescadores y pescadoras artesanales, tanto en las labores de extracción como en las de pre y post captura. 

¿Qué ocurrió con la merluza común durante la discusión de la ley de fraccionamiento?

Durante este año se dio una ardua discusión respecto a la ley de fraccionamiento, la cual modificó los porcentajes de cuotas de pesca de las especies entre los sectores artesanal e industrial. En el caso de la merluza común, se terminó con un porcentaje dinámico, vinculado también a una cuota de la siguiente manera: En el caso de que la cuota anual sea igual o inferior a 35.020 toneladas, el fraccionamiento será del 45% para el sector pesquero artesanal y 55% para el industrial. Si la cuota es superior a esa cantidad, la pesca artesanal subirá a un 50% y, por lo tanto, el fraccionamiento será en partes iguales. Antes de esta ley, la repartición era un 60% para el sector industrial y 40% para el artesanal. 

Sin embargo, la discusión del fraccionamiento olvidó considerar el estado biológico de la pesquería. Se discutió mucho acerca de la distribución y muy poco acerca de la recuperación de la merluza, concentrándose en la repartición de una torta que es cada vez más pequeña. 

Desde Oceana creemos que fue insuficiente este avance, considerando que la pesca artesanal genera mayor cantidad de empleos y también tiene un menor impacto ambiental, debido a que utiliza un arte de pesca no invasivo. 

¿Qué razones han observado en Oceana que explican el estado de sobreexplotación en el que está la merluza? 

Desde Oceana hemos puesto la alarma en dos amenazas muy grandes que tiene hoy día la merluza común. En primer lugar, los efectos acumulativos de la pesca de arrastre de fondo que se ha realizado sobre la especie desde la época en que el recurso se pescaba de manera intensiva. Se llegaron a desembarcar cerca de 123 mil toneladas en el año 2003. 

La segunda amenaza es la pesca ilegal, y para ello debemos preocuparnos no sólo de la fase extractiva, sino que también de la cadena de valor asociada a la pesquería. ¿Y a qué nos referimos con ello? A la intermediación de primera venta, al transporte y la comercialización del producto final a los consumidores. Creemos que es importante tener esta mirada integral, evaluar los riesgos que se producen en cada uno de estos componentes de la cadena de valor, para dar certeza de la trazabilidad y del origen legal de la merluza común que se está comercializando, sea en el Terminal Pesquero Metropolitano, en una feria libre, en una caleta o en un restaurante.

¿Qué medidas se han propuesto desde Oceana para recuperar la pesquería? 

Este año queremos realzar cinco medidas que son el resultado de una sistematización de propuestas hechas tanto por nosotros como por otros actores. En primer lugar, evaluar el aumento del periodo de veda reproductivo, extendiéndolo en 30 días, es decir, pasar a 60 días, considerando eventualmente una gradualidad que permita que esto no tenga un impacto tan grande desde el punto de vista socioeconómico, sobre todo en la pesca artesanal.

En segundo lugar, planteamos restringir la pesca de arrastre siguiendo la experiencia internacional donde se ha aplicado este tipo de medida a través del congelamiento de la huella de la pesca de arrastre de fondo, lo que, en palabras simples, significa que la flota de arrastre no pueda expandir su operación a zonas que no han sido arrasadas. Hemos hecho un análisis de alrededor de 15 años de operación de la flota industrial y podemos saber hoy día cuáles son las rutas de navegación, cuáles son los lugares donde se realiza la pesca desde el sector industrial. 

En tercer lugar, proponemos proteger las zonas de pesca artesanal. En el sector se utiliza el concepto de caladeros, que son lugares donde recurrentemente la pesca artesanal va a capturar las especies que se encuentran en una determinada zona. En otras palabras, son áreas en las que los pescadores artesanales saben que el recurso se encuentra allí, por lo que hemos propuesto que esos lugares donde opera la pesca artesanal sean de exclusivo uso de este sector.

En cuarto lugar, llevar adelante una fiscalización del comercio, fijando la mirada en la cadena de valor completa, poniendo esfuerzos en el control y monitoreo de los intermediarios de primera venta, transporte, comercializadores y demanda. En esta medida el uso de tecnología y de ciencia de datos puede mejorar las herramientas del estado para la gestión del cumplimiento. 

Por último, proponemos una certificación de la pesca desde su origen, replicando una experiencia positiva aplicada en pesquerías pelágicas de la zona centro sur (sardina común y anchoveta), la que redujo el subreporte desde un 25% a un rango del 2% al 5% en los años 2019 y 2020.  

¿Por qué no se han tomado medidas concretas para recuperar la merluza?

Creemos que la administración pesquera de varios gobiernos, no solo de este último, no ha tomado el peso a la gravedad que tiene el estado de situación biológico de la merluza común y los efectos sobre la pesca artesanal. Estamos hablando de una pesquería que lleva cerca de 10 o 12 años sobreexplotada. Tampoco se ha tenido la voluntad de avanzar en medidas de manejo que, si bien pueden en un primer momento ser resistidas por algunos actores, en el largo plazo van a ayudar a que esos mismos actores obtengan beneficios con la recuperación. 

El ejemplo del jurel es bien importante. Se tuvieron que hacer adecuaciones tanto en el sector industrial como artesanal por el estado de la pesquería. Se priorizó que las decisiones se tomaran con base científica y hoy estamos viendo el resultado de ello, en donde tenemos una pesquería en buen estado de conservación. Necesitamos que eso mismo ocurra con la merluza común. 

Ustedes tienen la posibilidad de trabajar con distintas caletas de pesca artesanal de merluza. ¿Cuál es la percepción que tienen ellos respecto a la recuperación de la pesquería? 

La pesca artesanal ha sido consciente de la crisis que vive ya desde hace varios años. Distintos dirigentes de la pesca artesanal de las regiones del Biobío y de Valparaíso, por indicar algunos, han manifestado la necesidad de tomar medidas complementarias, debido a que ellos evidencian todos los días la crisis de disponibilidad de merluza. En el caso de la región de Valparaíso, muchas veces están saliendo a pescar, pero desgraciadamente vuelven a puerto sin haber capturado merluza y eso tiene un efecto porque se tienen que costear todos los gastos de la embarcación y, finalmente, si uno lo mira desde el punto de vista económico, ese negocio está teniendo saldos negativos. Por ejemplo, la pesca artesanal de merluza común de la región de Valparaíso desembarcó en 2024 un 37% menos que en 2023, generando un impacto económico en las familias que dependen de esta actividad.

La pesca artesanal ha puesto esta alarma tanto a nivel de gobierno como a nivel de organizaciones de la sociedad civil. Hoy existe voluntad de la pesca artesanal de tomar distintas medidas para que se recupere la especie. 

¿Algo más que quiera agregar? 

Desde Oceana queremos impulsar un esfuerzo colaborativo para recuperar la merluza común. Por ello, hemos tomado propuestas que vienen desde distintos sectores. Creemos que la recuperación de la merluza es posible y hacemos un llamado a la acción al Gobierno. Si nos demoramos en tomar medidas, más demorará la recuperación de esta importante especie para nuestro país.  

 

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