El último informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lanzó una nueva alarma planetaria: más de 48.000 especies están al borde de la extinción debido al cambio climático, la pérdida de hábitat y la deforestación.
La actualización de la Lista Roja, presentada durante el Congreso Mundial de Conservación celebrado en Abu Dabi entre el 9 y el 15 de octubre de 2025, evaluó un total de 172.620 especies, de las cuales 48.646 se encuentran amenazadas. Es decir, una de cada cuatro especies evaluadas podría desaparecer si no se adoptan medidas urgentes.
“Las fuerzas detrás de la degradación de la biodiversidad son grandes, extendidas y fuertes, pero no es que no sepamos qué hacer; simplemente hay menos recursos de los necesarios”, señaló Jon Paul Rodríguez, presidente de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN, quien comparó el informe con un “termómetro” de la salud del planeta.
Focas árticas en peligro por el derretimiento del hielo
Entre las especies más afectadas, tres focas del Ártico avanzaron hacia categorías de mayor riesgo son la foca encapuchada (Cystophora cristata) pasó de vulnerable a en peligro, la foca barbuda (Erignathus barbatus) y la foca arpa (Pagophilus groenlandicus) fueron reclasificadas como casi amenazadas.
El rápido calentamiento del Ártico, cuatro veces superior al promedio global, está destruyendo el hielo marino del que dependen para reproducirse, descansar y alimentarse.
“Proteger a las focas árticas va más allá de estas especies; se trata de preservar el equilibrio del Ártico, esencial para toda la vida en la Tierra”, advirtió Kit Kovacs, copresidenta del Grupo Especialista en Pinnípedos de la UICN.
Aves en declive: tres de cada cinco especies pierden población
Una evaluación global de nueve años reveló que el 61% de las especies de aves están en declive, frente al 44% registrado en 2016. De las 11.185 especies de aves analizadas, más de 1.250 están amenazadas.
Las regiones más afectadas son Madagascar, África Occidental y América Central, donde la deforestación y expansión agrícola destruyen hábitats críticos.
Sin embargo, la restauración de ecosistemas ha demostrado resultados positivos. En México, el junco de Guadalupe (Junco insularis) mejoró su categoría gracias a la erradicación de especies invasoras, y en las islas Rodrigues, varias aves endémicas se recuperaron tras programas de conservación sin cría en cautiverio.
“Que tres de cada cinco especies de aves del mundo estén en declive muestra cuán profunda es la crisis de biodiversidad”, enfatizó Ian Burfield de BirdLife International.
La tortuga verde: un símbolo de esperanza
En medio del panorama sombrío, una historia de éxito ilumina el informe: la tortuga verde (Chelonia mydas) fue reclasificada de “en peligro” a “menor preocupación”.
Gracias a décadas de protección de nidos y control del comercio ilegal, su población global aumentó un 28% desde la década de 1970. Ejemplos notables se observan en México, Brasil, Hawái e Isla Ascensión.
“La recuperación global de la tortuga verde demuestra que la conservación coordinada puede revertir el daño”, destacó Roderic Mast, copresidente del Grupo Especialista en Tortugas Marinas de la UICN.
No obstante, advierten que otras tortugas marinas, como la laúd o la carey, aún no muestran signos de recuperación y siguen bajo fuerte presión por el cambio climático y el desarrollo costero.
Seis especies confirmadas como extintas
Pese a los esfuerzos, el informe también confirma la extinción de seis especies, entre ellas la musaraña de la Isla Christmas, el zarapito fino, tres mamíferos australianos y una planta nativa de Hawái.
El zarapito fino representa además la primera extinción global confirmada de un ave en Europa, África del Norte y Asia Occidental.
“La actualización ilumina tanto los desafíos urgentes como las poderosas posibilidades que tenemos frente a nosotros”, expresó Grethel Aguilar, directora general de la UICN, quien llamó a reforzar los compromisos climáticos en la antesala de la COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025.
Biodiversidad y clima: un mismo pulso
El informe enfatiza que la crisis climática y la pérdida de biodiversidad son dos caras de la misma moneda. Destruir la biodiversidad agrava el cambio climático, mientras que restaurarla ayuda a mitigarlo.
Entre las recomendaciones de la UICN se incluyen fortalecer las áreas protegidas, ampliar proyectos de agricultura sostenible como REDD+, y promover la investigación científica y la cooperación internacional.
“La esperanza y la preocupación van de la mano”, subrayó Rima Jabado, vicepresidenta de la Comisión de Supervivencia de Especies. “Si la tortuga verde se recuperó, es porque persistimos. Ese mismo esfuerzo puede replicarse en nuestras decisiones diarias, desde elegir productos sostenibles hasta exigir acciones concretas a nuestros líderes”.












