Un equipo de científicos del Núcleo Milenio MASH describió por primera vez la secuencia de cambios microbianos que experimenta el huiro gigante (Macrocystis pyrifera) durante sus primeras 72 horas de desarrollo. Este hallazgo, publicado en Journal of Applied Phycology, aporta un conocimiento crucial para optimizar el cultivo de esta macroalga estratégica para la acuicultura chilena.
Los investigadores identificaron que las esporas, esporas germinadas y gametofitos tempranos están asociados a microbiomas totalmente distintos entre sí, y diferentes también del agua de mar y de las algas adultas. Comprender esta dinámica temprana es clave para mejorar la producción de semillas en hatcheries y fortalecer el desarrollo de una acuicultura sustentable basada en macroalgas.
El estudio fue liderado por Gonzalo Icaza, junto a un equipo integrado por la Dra. Carolina Camus, Camila Martínez y Liliana Muñoz (Centro i~mar, ULagos); la Dra. Nicole Trefault, Dr. Gustavo Rodríguez-Valdecantos y Genesis Parada-Pozo (Centro GEMA, Universidad Mayor); y el Dr. Sylvain Faugeron (Pontificia Universidad Católica de Chile).
Tres etapas microbianas en apenas 72 horas
Utilizando secuenciación del gen 16S rRNA, el equipo analizó la comunidad bacteriana presente en cinco momentos del desarrollo temprano: esporas recién liberadas (0 h); esporas asentadas (12 h); esporas germinadas (24 h); gametofitos tempranos (48 y 72 h).
Los resultados permitieron identificar tres fases microbianas bien definidas:
1. Fase inicial (0–12 h): colonización rápida
Predominio de bacterias oportunistas como Enterobacterales y Rhodobacterales.
2. Fase de transición (24 h): punto de inflexión microbiano
Coincide con la germinación de las esporas y el aumento de géneros como Vibrio, Sphingomonas y Blastopirellula.
3. Fase de estabilización (48–72 h): hacia un sistema más maduro
Mayor diversidad y establecimiento de una comunidad más estable, dominada por Colwellia, grupo que puede asociarse tanto a beneficios como a enfermedades según las condiciones ambientales.
El análisis funcional sugiere que las bacterias tempranas aportan compuestos esenciales para el asentamiento y la comunicación química, mientras que entre las 48 y 72 horas el microbioma adquiere funciones de mantenimiento, redundancia y estabilidad, incluyendo metabolismo de vitaminas, nucleótidos y rutas clave para un crecimiento saludable del gametofito.
Implicancias para la acuicultura chilena
El huiro gigante es fundamental para los ecosistemas marinos y para consolidar una acuicultura sustentable basada en macroalgas. Su cultivo depende del éxito de las primeras etapas en laboratorio, fase donde los microbiomas pueden determinar si una cohorte prosperará o desarrollará enfermedades.
Conocer qué bacterias acompañan a Macrocystis pyrifera y cómo evolucionan en cada etapa temprana permite diseñar estrategias de manejo microbiano en hatcheries, mejorar la calidad de las semillas y potenciar la producción nacional.
“Este trabajo, desarrollado durante la tesis de Magíster en Ciencias de Gonzalo, nos permite comenzar a comprender qué ocurre en el holobionte de M. pyrifera durante sus primeras horas. Abre la puerta para diseñar estrategias que permitan manejar las comunidades bacterianas en las etapas de hatchery del cultivo. Estamos muy contentos con el logro de Gonzalo y con dar continuidad a esta línea de investigación en el Núcleo”, destacaron desde el equipo de MASH.
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